Es bueno conocerlos.
17 abril, 2010
Censura a imágenes cristianas. Mi protesta.
Es bueno conocerlos.
01 abril, 2010
Católicos "pero no fanáticos"
«AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS» (CIC 2083 y ss)
"Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca" (Apocalipsis 3, 15-16)
28 marzo, 2010
¿Se podrá reinsertar socialmente a los pecadores consagrados de la Iglesia?
«Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
26 marzo, 2010
Mi querido agnóstico
Mientras admita que quizás sí pudiera existir Dios, tendrá que buscar
Muchas veces me he preguntado si usted seguiría llamándose a sí mismo agnóstico, si supiera que esa palabra no quiere decir otra cosa que «ignorante». Quizás... con una discreta alusión al sabio Sócrates, que también declaró que sabía que no sabia nada. Pero muchos de vosotros se llaman a sí mismos agnósticos sin haber oído jamás hablar de Sócrates.
La fórmula básica de vuestro pensamiento viene a ser así: «No tengo suficientes pruebas ni de que existe Dios, ni de que no existe. Por tanto no puedo declararme ni creyente, ni ateo».
Esto estaría muy bien si usted no se conformara con ello. Pero eso es precisamente lo que hace la mayoría de los que se llaman agnósticos. Y no correrían ese riesgo en ninguna otra actividad humana. Si el señor A le asegurase que a una hora de distancia de ferrocarril alguien espera su visita para entregarle tres mil euros (o dólares), y el señor B le dijera que eso no puede ser verdad, ¿se quedaría usted tan tranquilo sin hacer nada (siempre en el supuesto de que tanto el señor A como el señor B sean personas igualmente dignas de confianza)? ¿No intentaría usted por lo menos informarse? No deja uno de lado sin más tres mil euros/dólares. Pero a Dios sí se le deja de lado.
Del ateo que está honradamente convencido de que no hay Dios, no puede esperarse que continúe buscando, pero el agnóstico no se lo puede permitir. Mientras admita que quizás sí pudiera existir Dios, tendrá que buscar. Si no lo hace, si permanece en su ignorancia con un encogimiento de hombros, no hará más que demostrar su total indiferencia por el problema. No es ni «ardiente» como el creyente, ni «frío» como el ateo: es tibio; y de los tibios dice el Espíritu Santo, en el Apocalipsis, la espantosa frase de que «Dios los vomitará de su boca».
Y la búsqueda deberá ser honrada. No sirve «convencerse» de la no existencia de Dios, dejándose servir un par de slogans más o menos plausibles. ¡Quien busca honradamente, halla!
Ser agnóstico puede aceptarse. Pero continuar siéndolo..., eso sólo puede llevar a la perdición.
24 febrero, 2010
¿Darías gracias cantando?
07 diciembre, 2009
Aborto libre, seguro y ¡gratis!
Me parte el alma que junto a algo tan grave como la violencia contra las mujeres, que , efectivamente mata, se llame a matar al propio hijo en forma discrecional y sobre seguro.
09 noviembre, 2009
¿Se puede prohibir signos de creencias en público?
30 septiembre, 2009
Canonizados el día del funeral
Mientras escribía el post anterior, sobre la muerte de don Edgardo Boeninger, me acordaba de los muchos funerales a los que he asistido por ser conocidos o deudos, o por ir a mi misa diaria aprovechando las de difuntos de mi parroquia.
Sí, he asistido a muchos y es notable la frecuencia con que en estas ceremonias tan emotivas se "canonice" al finado y se hable de que "está con el Señor", que nos encomendemos ellos "que ya gozan de su presencia en el Cielo" y mucho más, pues me tocó oir a un inefable curita, viejo escolapio español muy conocido y querido en Chile, decir que en definitiva el difunto de turno estaba en el cielo porque Dios no condenaba a nadie...... ¡y era el padre de una amiga que no era ningún santo, y lo sé yo y lo sabían todos!
Se olvidan de la existencia de Purgatorio, y jamás se menciona la posibilidad del infierno aunque sea como recuerdo didáctico; no se hace ni indirectamente.
La Santa Sede ha hecho hincapié en no exaltar la posible santidad de los difuntos porque no sabemos su estado actual y podemos dejar de cumplir el deber de pedir por su llegada al Cielo mediante sufragios por sus almas y tampoco esforzarnos nosotros para conseguir la salvación eterna.
¿Qué respeto humano les impide aprovechar esos momentos, en que todos reflexionamos sobre el fin de cada uno, para decir algo que nos haga enmendar rumbos? se lo farrean, anestesian las conciencias, pecan por debilidad, pero es una falta de omisión de la que tendrán que dar cuenta, pienso, por no recordarnos que lo único importante es servir a Dios durante el tiempo de la Misericordia. Luego sólo queda el tiempo de la Justicia de Dios.
29 septiembre, 2009
La fe llega desde arriba o desde abajo, y se queda
He oído por ahí, y me molesta mucho cuando sucede, que la Iglesia habría llegado a América de la mano de los conquistadores que la impusieron por la fuerza, y por supuesto que salen al baile los inquisidores, y todo el desfile de personajes que, si bien tienen una base histórica real, los han deformado de tal modo que ya no corresponden a nada que realmente haya existido u ocurrido.26 septiembre, 2009
¡Qué sabia es la Iglesia!
WASHINGTON.- Una estadounidense del estado de Ohio, a quien los médicos habían implantado por error un embrión de otra pareja, dio a luz "un bebé saludable" y lo entregó a sus padres biológicos, informó la madre portadora en un comunicado.
Carolyn Savage, de 40 años, y su marido Sean, que viven en Sylvania (Ohio) expresaron sus "sinceras felicitaciones" a Paul y Shannon Morell, de Detroit, los padres biológicos de la criatura, según el comunicado publicado anoche.
Los Savage insistieron en su deseo de que se respete su intimidad.
"Nuestra familia vive una prueba muy difícil y pide ser dejada en paz durante los próximos días", dijo Sean.
Carolyn Savage, que quedó embarazada tras una inseminación artificial, se enteró de que, por un error de la clínica, portaba un embrión de una familia de apellido Morell, pero decidió llevar su embarazo hasta el final para entregar el bebé a sus padres.
14 septiembre, 2009
No creyentes, pero con funerales en la Iglesia

Ha muerto Edgardo Boeninger, un chileno que ha sido desde rector de la Universidad de Chile, cuando esa casa de estudios era muy importante por ser de las pocas que había en el país, hasta colaborar en la transición del gobierno militar al gobierno democrático que tenemos hoy. Fue ministro de estado y de la directiva del partido Demócrata Cristiano entre otras muchas cosas.
Don Edgardo era un agnóstico reconocido, pese a su militancia en un partido de inspiración cristiana, y así lo hizo saber. Era muy honesto el hombre, pese a sonar tan terriblemente inconsecuente, y me parece loable que no ocultara su dificultad de creer en Dios.
Lo que no entiendo es ¿por qué lo están velando y tendrá un reponso en la iglesia de San Ignacio si no era católico y dijo muy claro no ser siquiera creyente?
Es que es una verdadera necesidad humana el tener esperanza, y no la hay como la del cristiano para después de la muerte, al saber que nos tienen una morada especialmente acondicionada para recibirnos al lado de nuestro Amor, que todo lo sacia sin cansancio. Será luego de haber pagado hasta el último centavo de la pena que por las culpas merecemos, pues nada sucio ni triste puede entrar al lugar de la felicidad completa en la gloria, pero para los que aman a Dios así será.
Espero sinceramente que don Edgardo Boeninger haya podido, con la gracia de Dios que no se le niega a nadie hasta "que baje la cortina", arrepentirse de algún modo que ya quedó entre Dios y él, pues el Señor no condena a nadie, sino que somos cada uno el que lo ha aceptado o rechazado desde mucho antes y si persiste en su rechazo, se queda fuera del Cielo; se hace SU voluntad ya que no aceptó la de Dios que tenía otros planes para cada uno de sus hijos.
15 agosto, 2009
¿Quién responde a los obispos?
Bibiana Aído, ministra de Igualdad1. La mera voluntad de la madre no debería anular el derecho a la vida del niño ya concebido.
(Respuesta: no se metan en política y vuelvan a la sacristía, que ya están ustedes muy vistos. Y además la guerra de Irak estuvo muy mal)
2. El aborto no cura, mata.
(Respuesta: la Iglesia, como siempre, aún no sabe cuál es su papel. A ver si nos vamos enterando de que los pecados y los delitos son cosas diferentes. Queremos ser como "los países de nuestro entorno")
3. No existe un “derecho” al aborto. Matar a un inocente siempre será una atrocidad.
(Respuesta: la única Moral Pública la dictan las leyes. Las “morales privadas” se viven en privado. O sea, que a estudiar la educación para la ciudadanía. Y la guerra de Irak, horrible)
4. La nueva ley no apoya a la mujer para ahorrarle el terrible drama del aborto.
(Respuesta: para feministas, nosotros y nosotras. Además la guerra de Irak fue un desastre)
5. Se niega o se devalúa al ser humano para justificar su eliminación.
(Respuesta: ustedes son gordos y feos. Ah, además está lo de Galileo, los crímenes del franquismo y la guerra de Irak, por supuesto.)
Sólo Bibiana, nuestra querida Bibiana, cometió la grave imprudencia de agarrar el toro por los cuernos. Nunca le agradeceremos bastante que respondiera, sin salirse por la tangente, a aquella terrible pregunta:
— “¿Cree usted que un feto de trece semanas es un ser vivo?”
¡Pobre Bibiana! Era demasiado joven y le faltaba experiencia. Aún no había aprendido que este tipo de cuestiones deben contestarse con una disertación bien preparada sobre las señoras de derechas que abortan en clínicas de lujo y la expulsión de los judíos y judías durante el reinado de Fernando e Isabel. Pero la pobre ministra se metió en un lío, dijo aquello de que ser vivo sí, pero humano no y temblaron las Facultades de Biología.
No hubo más remedio que amordazarla y darle unas clases de retórica política para que vaya aprendiendo.
No sé, querida ministra, cómo se puede ser tan bruta y tan cándida al mismo tiempo.
11 julio, 2009
La Píldora y la ira "progresista"
Una resolución de la Contraloría ha invalidado la distribución de la píldora del
día después por intermedio de las municipalidades. La ira «progresista» ha sido
enorme, alcanzando –a la verdad– extremos que sólo pueden explicarse por el
apasionamiento extremo o la vulgar y silvestre zoncera.Para apreciar que no exagero, consideremos la historia de este asunto desde un principio:
1. Su origen es la intención y decisión de la presidencia anterior y de la actual, en orden a establecer y facilitar el reparto masivo y gratuito de la píldora citada –por intermedio de los servicios de Salud– a las mujeres mayores de 14 años que la solicitaran, sin considerar los posibles efectos abortivos del fármaco. Ellos, de ser ciertos, prohibirían ese reparto, conforme a la Constitución y a la ley (Código Sanitario).No obstante ser ésta una objeción conocida, los dos últimos gobiernos concertacionistas han insistido en imponer el reparto de marras a rompe y rasga, sin escuchar previamente sino a dos entidades que sabían de antemano favorables (APROFA e ICMER)… y a nadie más. Nadie: ni universidades, ni sociedades científicas, ni expertos, ni iglesias, ni partidos políticos, ni Congreso… ¡ni siquiera el gabinete presidencial! tuvo noticias de lo que se tramaba. Se quería que «el golpe avisara». Conducta por lo demás antigua y típica de la «pandilla» que busca controlar y hacer ingeniería social con los hábitos reproductivos del país, y que está enquistada en el ministerio del ramo hace ya muchísimos años.2. Los opositores a la medida, así tratados –a la baqueta– no tuvieron sino la vía judicial. Y en agosto de 2001, la Corte Suprema les dio la razón por sentencia unánime y ejecutoriada.3. La respuesta del Gobierno fue estupefaciente, un resquicio grosero: CAMBIARLE EL NOMBRE COMERCIAL A LA PILDORA, y continuar repartiéndola.4. Ante ello, los opositores fueron al Tribunal Constitucional. Éste, después de una larga y completa tramitación, acumulando múltiples antecedentes y oyendo a todo el mundo que quiso ser escuchado, declaró –por mayoría absoluta y en sentencia ejecutoriada– que la Constitución vedaba al Estado el discutido reparto (abril de 2004). ¿Por qué? Principalmente porque existía entre los expertos y estudios especializados una profunda radical y no resuelta diferencia científica, relativa a una
circunstancia clave: si “el que está por nacer” de la Carta Fundamental, el ser humano constitucionalmente protegido, era: A. El óvulo tan pronto fecundado, o B. El óvulo ya anidado en el endometrio. En la primera alternativa, la píldora destruía un ser humano, y resultaba inadmisible. En la segunda, no, probablemente (pero sin certeza). Existía una «duda razonable» respecto de la respuesta y alternativa verdadera. Duda que, por su carácter técnico, el Tribunal, cualquier tribunal, no estaba en aptitud de resolver. Pero eso no lo eximía de su deber legal de fallar. Sino que lo llevaba –sin pronunciarse sobre la disputa científica– a acoger aquella tesis que de ninguna manera PODIA MATAR AL QUE ESTABA POR NACER Y VIOLAR LA CONSTITUCION.Era la antigua regla de «en la duda abstente». Que no significa, como con sorpresa la escuché decir por televisión a un politólogo, días pasados: «En la duda, haz lo que quieras». Sino precisamente lo contrario: «Si dudas de la permisibilidad ética de un acto, no lo hagas».5. ¿Cómo respondió el Gobierno? Con un nuevo resquicio… en vez de gastar un momento y analizar los traspiés incurridos. El reparto seguiría –dijo, desafiantemente–, pero ahora a cargo de las municipalidades, no de los servicios de Salud. ¡Se anunciaron sumarios y recortes de fondos para el alcalde que no aceptara distribuir la píldora! Era “poco confiable”, dijo el ministro del ramo (La Segunda, 5 de mayo de 2004). Nada se obtuvo con advertirle al Gobierno que, si a los servicios de Salud les estaba prohibido repartir la píldora por ser órganos del Estado, el mismo carácter revestían los municipios, a los cuales, además, les era imposible ese reparto sin celebrar convenio con dichos servicios.6. Y pasó lo que tenía que pasar. La Contraloría, estos días, vetó la distribución de la píldora por los municipios. El Estado no podía hacer con una mano lo que el Tribunal le prohibiera hacer con la otra.Gran rabia «progresista», según anticipábamos.¿Y de quién es la culpa de todos los fiascos vistos, si oímos a esos furiosos pro píldora? ¿De la Corte Suprema, del Tribunal Constitucional, de la Contraloría? NO, LA CULPA ES DE LA IGLESIA CATOLICA.¡Cómo! –dirán Uds. ¿De la Iglesia, nunca consultada, ni siquiera oída sobre este tema, en los siete o más años de disparates que he narrado? ¿La Corte Suprema, el Tribunal Constitucional, la Contraloría… son órganos de la Iglesia? ¿Declaran el derecho según lo que la Iglesia les dice? ¿Ella los maneja, sin siquiera intervenir en ninguno de esos recursos?Lo único que la Iglesia ha hecho es manifestar clara y públicamente su posición. ¿Se le negará ese derecho? ¿A quién coacciona con ello? ¿Qué armas tendría para coaccionar?Las manifestaciones de la hirviente cólera «progresista» por el asunto de la píldora han sido muchas. Escojo como significativa la del rector/columnista de El Mercurio, el último domingo.Contiene una extensa y confusa perorata general contra la Iglesia y su doctrina, que incluye lugares comunes muy manidos y bromas «gruesas», todo impropio en un escrito que se supone de pensamiento y dirigido a personas cultas. Ratifican la ignorancia enciclopédica del columnista sobre el catolicismo, al cual culpa de «sempiterna enemistad con el cuerpo», «condena de la homosexualidad (incluso si
involuntaria)», y otros defectos que hoy no se leen sino en viejos almanaques anticlericales.Pero todo lo anterior, sin duda lastimoso, es sólo envoltorio de lo sustancial de la columna que comento y que puede resumirse así:
* “No vale la pena engañarse, el debate sobre la píldora no es ni de índole legal ni de naturaleza estrictamente médica… (sino, sobre todo) de cuál debe ser la posición que tendrá la doctrina de la Iglesia Católica en el espacio público”. “Qué fuerza orientadora se le reconocerá a ese punto de vista: si se le conferirá fuerza coactiva mediante la ley o si, en cambio, se le dejará entregado a su mera capacidad persuasiva”.Advirtamos que, en un “debate” cuyo fondo es médico, legal y ético, el columnista omite indicarnos cuál es la postura de la Iglesia en tales respectos. Así se libra de confirmarla o refutarla. Fácil, elegante, ingenioso… pero todos nos damos cuenta del vacío argumental.Luego, la posición “en el espacio público” de la Iglesia y de sus puntos de vista no la determinará ella, ni menos el rector/columnista, sino la opinión de los chilenos, ejercitada en democracia, a los cuales convenza con sus argumentos. Y lo obtendrá mediante su “capacidad persuasiva”, como siempre ha sido y más que nunca hoy, que –reitero– no tiene ninguna otra arma. Si los puntos de vista doctrinarios de la Iglesia se traducen en leyes, será formal y sustancialmente conforme a la Constitución, y el rector/columnista tendrá que cumplirlas (aunque no le gusten), igual que los católicos debemos cumplir leyes, como la de divorcio, que estimamos profundamente dañinas.
* Aunque lo diga de modo vago y confuso, el artículo que comento parece temer que la Iglesia quiera quitar a los ciudadanos “la autonomía para decidir los casos límites EN LA ESFERA DE SU INTIMIDAD”, y su “libertad de conciencia”, otra vez “EN LA ESFERA DE SU INTIMIDAD”, y que “descree de la autonomía de los ciudadanos”.Nuevamente, se trata de cargos y suposiciones que carecen de la menor base. La moral de la Iglesia le permite calificar los actos “de los ciudadanos” como buenos o malos, en abstracto, pero sin que ella propicie ni practique introducirse en la conciencia ni en la intimidad de nadie.PERO NO ES ESTA LA POLEMICA (y por eso el rector/columnista la evade).
La Iglesia, a la mujer que toma una píldora que puede ser abortiva, sólo le representa en general, o particularmente oyendo su confesión –para que juzgue y decida en su intimidad y conciencia– la inmoralidad objetiva del acto. Es al Estado que la Iglesia manifiesta que no puede, en moral ni en derecho, difundir esa píldora gratuita y masivamente. Y la Corte Suprema, el Tribunal Constitucional y la Contraloría le han dado la razón. Quisiéramos oír sobre esto al rector/columnista. Quisiéramos nos dijera si iría contra la “conciencia” e “intimidad” de las “ciudadanas” que el Estado no les repartiera gratis una píldora RECONOCIDAMENTE ABORTIVA. Mientras tanto, consideraremos sólo una cortina de humo –y una de dudoso gusto– que se solace recordando las «barrabasadas» de ciertos sacerdotes.
01 julio, 2009
Los tres huérfanos de Michael Jackson

24 marzo, 2009
Aborto: a buen entendedor, pocas palabras...o más claro que el agua...
En el diario El Mercurio de hoy 24 de marzo de 2009 ha sido publicada una carta en que se replica a Carlos Peña su columna del domingo 22 de marzo en que apoya el aborto. La réplica es tan buena, que la dejo completa acá para que mientras exista este rinconcito en el mar de la bloguería, no se pierda. Gracias, señor Ugarte por su claridad. El que no lo entienda, es --como sospecho-- porque no quiere entender razones transparentes.
Cartas
Martes 24 de Marzo de 2009
La moral del aborto
Señor
Director:
Carlos Peña defiende el aborto en su artículo dominical, tanto terapéutico como por causa de violación, argumentando que no puede exigirse a la madre llevar a término su embarazo. Comparto que se trata de situaciones extremadamente dolorosas, en que la sociedad debe ayudar decididamente a la madre. Pero la solución no es quitar la vida a una persona para dar bienestar a otra; nadie puede decidir sobre la vida de otros, ni siquiera una madre respecto de su hijo. Que una madre lleve a término su embarazo no es una exigencia caprichosa del derecho, sino una consecuencia del derecho a la vida del embrión. El derecho a la vida debe respetarse incluso cuando sea doloroso.
Considera don Carlos que no es posible en estos casos sancionar al médico, como tampoco es posible sancionar al capitán de un buque que al no poder salvar a dos náufragos, escoge sólo a uno. Sin embargo, ambos casos son muy distintos. El capitán del barco se limita a salvar sólo a un náufrago, sabiendo que como consecuencia no deseada el otro morirá; no es el capitán quien quita la vida a este último. En el aborto, la acción del médico es como la del capitán que para salvar la vida de uno de los náufragos, le dispara al otro.
Argumenta Carlos Peña que exigir que una madre proteja la vida del embrión es como exigir a una persona que sacrifique una parte de su bienestar para impedir que algún inocente muera en el mundo. El argumento no es válido: dejar de salvar inocentes por el mundo es simplemente dejar de realizar un buen acto; pero en el aborto la acción del médico está encaminada directamente a quitar la vida a una persona que, de lo contrario, continuaría viviendo. Adicionalmente, la relación de una madre con su hijo es muy distinta de la de una persona con los inocentes que andan por el mundo: el embrión depende naturalmente de su madre para vivir.
Finalmente, creo que la sociedad tiene dos deberes muy importantes, que son prestar a la madre todo el apoyo psicológico y económico necesario para salir de su difícil situación, y garantizar el mayor respeto a la vida del que está por nacer.
JORGE UGARTE VIALAbogado
05 marzo, 2009
Niña violada de nueve años aborta gemelos en Brasil
11 noviembre, 2008
Cristianizar la Navidad

14 octubre, 2008
Aborto: el regreso de Moloc, dios sanguinario

27 septiembre, 2008
Siguen las persecuciones
Oración por la India
sobre malos y buenos.
Tu hijo Jesús murió por todos
y en su resurrección gloriosa,
conservó las cinco llagas del tormento.
Con su poder divino, él sostiene ahora
a cuantos sufren persecución y martirio,
por ser fieles a la fe de la Iglesia.
Padre misericordioso y fuerte,
impide que hoy Caín vuelva a matar
al desvalido Abel, al inocente Abel.
Que los cristianos perseguidos en India,
como María Madre, permanezcan
de pie junto a la cruz del Cristo Mártir.
Conforta a quienes la violencia amenaza
y la inseguridad estremece.
Que tu Espíritu Santo de amor
haga fecundo el testimonio y la sangre
de cuantos mueren perdonando. Amén.
14 julio, 2008
Vida a la carta
No lo digo por decir; en las últimas semanas me ha tocado conocer varios casos y uno muy cercano, por tratarse de los nietos de una amiga; parece que los tratamientos para las concepciones asistidas se están haciendo tan "normales" que están por doquiera, es cosa de escuchar hasta en la peluquería lo que se conversa entre la elección del tinte y el secado del cabello. No exagero, me ha pasado.
Hoy quiero contar un caso que escuché ayer de labios de una persona muy seria. Como me lo contaron lo digo, y lo posteo para que pueda servir de ilustración, pues me causa una estupefacción que me agobia; necesito contarlo:
Una pareja infértil en Chile concibió in vitro luego de las penurias conocidas. Después de logrado el objetivo se supo que la mujer había logrado conservar en su cuerpo 5 embriones que se aferraron a la vida que el laboratorio les logró dar. De los embriones rechazados nunca más se pupo y ya no les interesan. Todo muy satisfactorio, para los involucrados , pero la dupla quería su "parejita" y no 5 críos a la vez. Ya que en Chile no se hacen abortos oficialmente, partieron a España a abortar selectivamente y cumplir su objetivo de ser padres biológicos, pero a la carta.









