24 septiembre, 2007

¿Es más malo tener que no tener?

Ayer, XXV domingo del tiempo ordinario, nos tocó meditar sobre la parábola del Administrador Infiel, en que Jesús elogia la sagacidad, astucia e inteligencia que puso ese mal sujeto para lograr sus objetivos de no quedar fuera de la comodidad y sociedad en que se manejaba.

En mi parroquia oí dos homilías alrededor del tema, pues asisto a diario a la Santa Misa, y en una se puso el acento en aquello de no servir a dos señores, Dios y las riquezas; en la otra en que los hijos de la luz debemos poner al menos ese mismo empeño en lograr las cosas santas y buenas que el que ponen los hijos de las tinieblas en organizar sus planes e incluso crímenes.

La verdad es que no ponemos todo lo que podríamos en lograr metas espirituales y de apostolado como lo hacemos para lograr metas económicas, por ejemplo, y dependiendo del espírtitu con que se viva, ambas pueden converger y de la creación de riquezas se puede hacer mucho bien y mucho apostolado si se hace pensando en los bienes de la tierra como medios y no fines en si mismos.

Expreso unos deshilvanados pensamientos sobre algo que me produce un malestar difuso que no logro poner en su sitio ni clasificarlo, pero que ahí está cada vez que salen estos temas en la liturgia, pues se prestan para tratarlos adecuadamente, dando a las riquezas el lugar que les corresponde, sin demonizarlas, y sin hacer sentirse culpables a los que tienen más de lo indispensable, pero por otro lado nos refriegan a los pobres como si fueran unos seres sin tacha, canonizados por el sólo hecho de ser menos favorecidos por la fortuna, sin considerar muchas veces la cuota de culpa propia que puede haber es su situación, pues hay personas --y no son pocas-- que con las mismas cosas en contra han salido adelante con honores, subiendo económica y socialmente y permitiendo a sus hijos "ser más que ellos" como suelen decir.

Cuando me salen con que el único modo de salvarse es cumplir con lo que dice el juicio final del evangelio de san Mateo, y ensalzan la pobreza casi como deseable en si misma, me rebelo -- no tengo otra expresión-- ante las tintas cargadas con matices residuales de la Teología de la Liberación.

¿Cómo va a ser bueno ser pobres y además criticar a los que no lo son? ¿Y qué va a ser de esos despojados de la abundancia material el día que la consigan?

La pobreza o la riqueza son condiciones en que la Providencia nos ha puesto, creo yo, y en cualquiera que sea el nivel que nos haya tocado es para que así, "con los bueyes que nos tocó arar" seamos capaces de amar a Dios sobre todas las cosas, como manda el primer mandamiento, sin envidias, que suele ser el pecado de pobres, y sin avaricias que es común pecado de los ricos. Por lo demás no tenemos condición de "intocables" estilo indio, y todos sabemos que no hay nada más inestable que el acomodo --o desacomodo-- socioeconómico.

Todo depende del corazón del hombre si ser pobre o rico es bueno o malo y no discuto que es más fácil olvidarse de Dios cuando se tiene muchos bienes por lo del apegamiento y dependencia que pueden producir.

07 septiembre, 2007

¿Reencarnación?

No creo en la reencarnación por ser muy injusta. Te haría pagar por faltas de la vida pasada, pero tu no tienes modo de saber qué fue eso para corregirlo, y así hasta la locura. Es entretenido, pero ¿has conocido alguien que cuente sus supuestas vidas anteriores y que no sea princesa --conocida, obvio-- o poderoso, o sabio, o algo así?

Somos tan queridos por el SER que nos trajo a la existencia que no nos repite, pues nos da una dignidad única, de ahí nuestro valor absoluto, no manipulable, no abortable ni torturable.....

Ese SER que nos llamó a la existencia desea que lo amemos, pero, por definición, AMAR es el acto más libre. "Amor a la fuerza" es esclavitud, y no existe, salvo que amemos a nuestro amo (¿síndrome de Estocolmo?) y Dios no es una excepción, desea que lo amemos, pero eso es LIBÉRRIMO y por eso nos hizo libres, con inteligencia y voluntad, para conocer y luego decidir, con la responsabilidad que conlleva, tanta, que podemos decirle que ¡no! al propio Dios, pero habremos elegido libremente estar eternamente lejos de Él.


02 septiembre, 2007

Aborto selectivo en Italia

Los humanos que aún consideramos que la vida comienza cuando hay en desarrollo un material genético diferente al de los padres desde la concepción, y que esa celulita merece el mismo respeto que los nacidos, estamos conmovidos por lo sucedido en Italia, por el error de una médico al elimiar una niña sin malformaciones, cuando la idea era abortar selectivamente a su hermanita con síndrome de Down --también sin malformaciones-- y la obstetra se equivocó. Luego la madre decidió matar de todos modos a la niña con problemas genéticos. Pueden leer la noticia acá:

En el hospital San Paolo, de Milán
Eran dos gemelas de 15 semanas; una tenía una alteración cromosómica grave
LANACION.com | Ciencia/Salud | Lunes 27 de agosto de 2007


Lo que me espanta es que se tiren los pelos por haber matado por error a la niña sana, sin que se detengan a lamentar su muerte horrorosa por si misma, no por las circunstancias. Han asesinado a dos criaturas de nuestra especie por un afán de obtener un producto eugenésicamente perfecto.

Les dejo un artículo en reacción a esta triste noticia, que no pasaría de un procedimiento de rutina de no mediar tan tristes circunstancias. A pesar de lo inhumano de lo acontecido, es un aviso que puede sensibilizar a las conciencias que ya no se conmueven con nada. Están acostumbrándonos al horror y la injusticia.

LANACION.com | Ciencia/Salud | Lunes 27 de agosto de 2007


Como siempre, la Iglesia saca la voz y se la presta a los que no han tenido oportunidad para hacerse oir.

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01 septiembre, 2007

De otra frecuencia


Nadie con estos pies gastados en el servicio al prójimo más desamparado puede ser insultada por su fe. Ha sido fiel a sus creencias hasta el agotamiento: ha creído con obras.
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Se reían mis hijos menores de nosotros, sus padres, mientras ellos ponían caras de molestia ante algo insoportable. ¿Qué pasaba? Que el chico tenía en su celular un sonido de alta frecuencia que nosotros estamos inacapacitados para oír, de ahí su jolgorio e incredulidad de que no escucháramos eso: es de otra frecuencia.

Lo he llevado al plano sobrenatural, pues muchas veces experimento una incredulidad parecida ante los que no pueden o no quieren comprender que las cosas de Dios no pueden ser medidas con parámetros humanos corrientes: son de otra índole, de "otra frecuencia" y viene muy bien aquello de que "el que tenga oídos para oír, que oiga".

He leído, otra vez en los comentarios a una entrada de Pato Acevedo ¡unas opiniones! acerca de la Madre Teresa de Calcuta y lo de sus noches oscuras de la fe, que impactan. Lo más suave que dijo ese comentarista habitual en ese blog (llega como mosca a la miel) es que la Madre Teresa era --léanlo bien-- Atea, malvada, por oponerse al aborto; hipócrita... de lo que recuerdo, pero creo que "es todo". O sea trasmite en otra frecuencia que no me atrevo a calificar, cada uno vea, pero que no entiende nada de aridez en la fe, dudas no me caben.

Así pasa cada vez que que la Iglesia habla de la vida, la justicia social, la moral en lo que sea, salvo en los derechos humanos de los nacidos y que han vivido para opinar. Todo se lee en clave política, sociológica, sicológica --pero sólo de ciertas corrientes--, etc. ¿Será de verdad tan difícil comprender que lo que creemos de "otra frecuencia"?

Nadie niega el pecado muchas veces gravísimo de algunos cristianos en general; no faltan los connotados católicos, por desgracia, pues se ven demasiado bien, demasiado tiempo, y desde demasiado lejos, cosa que por lo demás es posible por el estruendo que hacen los que no nos quieren para que no se acalle en un tiempo prudente como sucedería con cualquier otra noticia de escándalos.

No digo que se tape, pero tampoco que se sobreexponga bajo los focos, artificialmente. Quiero pedir: mesura, justicia e inclusive, misericordia con los caídos. ¿La conocerán?