29 enero, 2011

¿Cómo queremos al sacerdote?


Me ha llegado una de esos escritos "sapienciales" que corren por la Red. Como realmente tiene mucha razón,  lo posteo para el que no lo conozca. Ojalá lo tomemos en cuenta antes de actuar.

El sacerdote es el blanco de todas las miradas opiniones y chismes:

Como no es "monedita de oro", imposible que agrade a todos.
Si es gordo, ha de ser un tragón; si es flaco, ni para comer le alcanza.
Si es viejo, no nos comprende; si es joven, no tiene experiencia.
Si es alegre, ni parece padre; si es serio, es muy enojón.
Si es guapo, ¡Que desperdicio!; si es feo, mejor se hubiera metido de Gendarme.
Si es moreno, lo quieren blanco; si es de tez clara, ah! se cree de sangre azul.
Si es comprensivo, no tiene carácter; si es rígido, ese padre es demasiado enérgico.
Si fuma o toma es un vicioso; si no lo hace, es que no es hombre.
Si canta bien, es un vanidoso; si canta mal, mejor que ni cante.
Si es activo, no nos deja descansar; si es tranquilo, éste no es como el que se fue.
Si visita a las familias, es muy amiguero, y ¡¡Nunca está en la Iglesia!!; Y si no sale, no busca a las almas.
Si va con los ricos, se quejan los pobres; si va con los pobres desprecia a los ricos.
Si trata más a los hombres, se quejan las mujeres;
Si atiende a las mujeres, lo critican los hombres.
Si convive con los niños, ¿ no abusará de ellos??
Si nos cae mal, se juntan firmas para que lo cambien; Cuando se va, se juntan firmas para que lo dejen.

Pero, usted, ¿cómo quiere al sacerdote?

El sacerdote es del mismo barro que usted, un espejo de las virtudes y defectos de su familia y del ambiente de su tiempo.

Pida a Dios que no sea como usted le agrade, sino como lo necesita la Iglesia.

Y a propósito, ¿cuántos minutos ora al día por los sacerdotes? ¿Sabía usted que les aprovecha más una oración que una crítica? ¿Necesitamos quererlos como son... o que sean como queremos?

Recuerda: La forma más fácil de acabar con el rebaño es acabando con el Pastor!!!
ORA MUCHO POR ELLOS, TAMBIÉN ELLOS NOS NECESITAN

 

19 enero, 2011

¿Censura en Facebook? De dioses y hombres


Ha pasado algo muy raro. Al querer publicar un post sobre la película De dioses y hombres en Facebook, me lo han impedido por contener material considerado ofensivo. Éste es el mensaje:
Este mensaje incluye contenido bloqueado que anteriormente se denunció como ofensivo o correo no deseado. Ponte en contacto con nosotros si crees que se trata de un error.

La película es de Xavier Beauvois y fue premiada en el Festival de Cannes en 2010 y trata sobre el asesinato de  ocho monjes cistercienses que residían en paz en el Monasterio del Atlas, en Argelia, en la década de los 90. Hace nada. ¿Será por tratar un tema en que los islamitas quedan mal?, me pregunto No se me ocurre otra idea, ¿o estoy viendo doble?

Cuando pasan estas cosas en la industria del cine es cuando HAY que ir, para demostrar que existimos y que es negocio también tomar nuestros temas para un filme.

12 enero, 2011

¿Conflictos sociales o de otro tipo? ¡Que la Iglesia arbitre o medie!

Tenemos otro conflicto social en Chile. Siempre hay crisis en las sociedades, ¿y a quién se recurre? ¡A la Iglesia Católica! Esto me enorgullece y me da ánimos pues no es por nada que pasa todo el tiempo. 

Unos ejemplos:
  • Huelgas de hambre de algunos mapuches, con el próximo arzobispo de Santiago mediando. 
  • El problema del Canal de Beagle que casi nos llevó a una guerra fratricida con Argentina el año 1978, en que el propio papa Juan Pablo II envió a monseñor Antonio Samoré -de eterna memoria y agradecimiento por sus buenas acciones- que nos libró de ese enfrentamiento. 


Ahora es la subida del precio, hasta ahora subsidiado, del gas en la Patagonia chilena, que ha llevado a reclamos de los que deberán pagar precios más realistas con todos los desórdenes acostumbrados en otros lados. Dos muertos hay ya, atropellados en una barricada por un vehículo. Y de nuevo, se ha pedido que medie al obispo de Punta Arenas, que haga de "facilitador".

Sí, me alegro de que se reconozca de un modo muy visible la calidad moral de la Iglesia, pues de otro modo no la llamarían, pero me entristece que luego de sus buenos oficios se le pegue por la espalda y si es posible se la patee en el suelo, pero la contradicción está a la vista: los porfiados hechos hablan y el pueblo fiel lo sabe.