12 enero, 2011

¿Conflictos sociales o de otro tipo? ¡Que la Iglesia arbitre o medie!

Tenemos otro conflicto social en Chile. Siempre hay crisis en las sociedades, ¿y a quién se recurre? ¡A la Iglesia Católica! Esto me enorgullece y me da ánimos pues no es por nada que pasa todo el tiempo. 

Unos ejemplos:
  • Huelgas de hambre de algunos mapuches, con el próximo arzobispo de Santiago mediando. 
  • El problema del Canal de Beagle que casi nos llevó a una guerra fratricida con Argentina el año 1978, en que el propio papa Juan Pablo II envió a monseñor Antonio Samoré -de eterna memoria y agradecimiento por sus buenas acciones- que nos libró de ese enfrentamiento. 


Ahora es la subida del precio, hasta ahora subsidiado, del gas en la Patagonia chilena, que ha llevado a reclamos de los que deberán pagar precios más realistas con todos los desórdenes acostumbrados en otros lados. Dos muertos hay ya, atropellados en una barricada por un vehículo. Y de nuevo, se ha pedido que medie al obispo de Punta Arenas, que haga de "facilitador".

Sí, me alegro de que se reconozca de un modo muy visible la calidad moral de la Iglesia, pues de otro modo no la llamarían, pero me entristece que luego de sus buenos oficios se le pegue por la espalda y si es posible se la patee en el suelo, pero la contradicción está a la vista: los porfiados hechos hablan y el pueblo fiel lo sabe.



3 comentarios:

Angelo dijo...

Confirmo lo expresado por tí. Cuando no se encuentra la salida, se busca a quien saben obrará con justica y amor.
Un saludo y abrazo afectuoso

Capuchino de Silos dijo...

No te digo de los conflictos que tenemos en España.
Habrá que rezar y rezar sin parar.

Un abrazo

Javier dijo...

Bueno, la verdad es que sí es para enorgullecerse de que la Iglesia católica medie en este tipo de conflictos... Con la ayuda de Dios todo sale adelante.
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A mí me gusta la mediación que hubo por parte de Juan XXIII entre la USA y la URSS durante la guerra fría en el conflicto de los misiles de Cuba. Imagino que aquello se arregló con mucha oración y gracias a Dios no hubo guerra. Juan XXIII me parece un gran papa, como Juan Pablo II y la mayoría de los del siglo XX