20 febrero, 2011

Cilicios y mortificación corporal voluntaria. Mis reflexiones


Los sacrificios se encuentran en todas las religiones. Sus expresiones son múltiples. Ejs: Ayunos por Ramadán para los islamistas; tatuajes rituales; ofrendas de Caín y Abel, etc. Se ha llegado a horrores,  lamentablemente, pero es un sentir muy humano esto de ofrecer sacrificios; por algo será.

El duelo y penitencia solía ser algo externo, como vemos en el ejemplo del antiguo Israel, con sus vestimentas de saco y cenizas en el pelo, degarros de ropa y ayunos muy llamativos.

Jesús lo cambió haciéndolo interno, secreto, ("tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará"). El mismo Verbo encarnado nos dio ejemplo de ésto al retirarse al desierto donde fue tentado luego del largo período de mortificaciones y ayuno.Así como nos enseñó a que la limosna fuera discreta, sin cacareos, también debe serlo si hacemos cosas como postergar un vaso de agua o el uso de un cilicio, de tan larga tradición, que enlaza con el saco de los judíos. ¿De qué se extrañarán?

Más discreción será necesaria si nos mortificamos corporalmente por dominar nuestras pasiones, pues hasta en ésto se nos puede meter la soberbia. Debe ser un "secreto" entre el Padre y nosotros, con la excepción de un sabio director espiritual que modere estas expresiones, ya sea aumentándolas o lo contrario.

La ostentación en la oración, limosna, mortificación, servicio al prójimo, etc, NO ES CRISTIANO, por lo tanto la discreción en estos temas no es por secretismo, sino por pudor, por prudencia, para defender nuestra intimidad en temas entre nuestro Padre Dios y nosotros. No lo escondemos como cosa de iniciados esotéricos sino por un amor más perfecto al ser ignorado por los hombres. Si se conoce, es a pesar de nosotros. Al menos esa es la idea. Los que hurgan en estos temas tan privados lo hacen más por morbo que por otra cosa.




9 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

Ya lo dijo el Señor: No sepa la mano izquierda lo que hace la derecha.

Preciosa entrada. Gracias

Feliz domingo. Un abrazo

Aeronauta dijo...

Exacto, Capuchino. Gracias por tu opinión.

hna. josefina dijo...

¿Qué tiene que ver el dibujo?

Aeronauta dijo...

Jeje, poco, Josefina, pero como no quería poner nada morboso, elegí lo del cacarear las obras de piedad.

TERE dijo...

A mí este tema me confunde mucho. Porque el mensaje mas claro que tengo de Jesús es el amor; y la mortificación, el ayuno, la limosna, la oración, voy de acuerdo que deben ser solo entre Dios y yo, y que andarlo publicando le quita todo el nivel sobrenatural que nosotros mismos le podemos dar y lamentablemente "recibimos nuestra paga aquí en la tierra y no en el cielo".
Pero me reobota siempre en los oídos y en el corazón aquellas palabras de Dios en boca de Oseas (según la Biblia latinoamericana): "Porque me gusta más el amor que los sacrificios, y el conocimiento de Dios, más que vícimas consumiudas por el fuego" (Oseas, 6,6)
Respeto mucho a quienes lo hacen, pero cuando menos para mí, me cuesta mucho mas trabajo amar a los demás (sobre todo a los que, según el mundo, no lo merecen), que hacer violencia contra mí misma, de cualquier manera. Por lo tanto, creo que debo trabajar más en mi capacidad de amar, de comprender y de aceptar.
Un abrazo.

Aeronauta dijo...

Conviven los dos tipos de mortificación, Tere, y si bien es cierto que de poco o nada vale azotarte, tal como dice san Pablo en 1Corintios 13,3 ("Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada"), el mismo san Pablo habla en sus cartas en muchos lugares de la mortificación corporal, como en Gal 5,24; 2Cor4,10; Rom 8,12-13;Col 3,5;Rom 6,12,etc

Yo soy de poca mortificación corporal, pero no la estigmatizo sólo porque soy débil para hacerla, y un poco eso es lo que quiero señalar acá.

Besos, gracias por venir y comentar

Marta Salazar dijo...

excelente, gracias!
un abrazo!

Marta Salazar dijo...

es que yo creo, Tere, que el "azotarse", no es para nosotros, sino para otros...

JORGE dijo...

Muy oportuno.

Gracias y Bendiciones