01 julio, 2007

En sólo cuarenta metros cuadrados

Luego del terremoto que destruyó muchos monumentos nacionales en el norte de Chile, se ha comenzado lentísimamente a reparar y recuperar parte de las valiosas iglesias altiplánicas, como es el caso de Chitita, una minúscula capilla de sólo cuarenta metros cuadrados.

Me he sorprendido mirándola en sus detalles arquitectónicos hechos con los materiales que había en medio de la desolación del paisaje en que se alza. Adobes, piedra, madera --restada probablemente al calor de sus habitates en esos fríos que congelan muchas veces hasta las ideas -- y el material intangible pero más importante: el increíble amor a Dios de sus constructores y del clero que las atendió.

Pensemos que son iglesias coloniales, casi seguramente fundadas por sacerdotes de congregaciones que llegaron con los conquistadores, pero en este caso no para hacerse la América precisamente, sino para servir a los indios, sus hermanos recién convertidos o en vías de hacerlo.

Yo no sé mucho de el tema, pero me basta con ver los alrededores para comprender la soledad inmensa en que deben haber desempeñado su ministerio estos misioneros, en un paraje tan árido como su aislamiento de la cultura de la que procedían. Verdaderos héroes de la fe, desconocidos, olvidados y demasiado seguido incomprendidos y desprestigiados.

Valga como homenaje. Que en paz descansen junto a Dios, rodeados de los que se salvaron por su apostolado.


Iglesia de Isluga

8 comentarios:

alida dijo...

Cierto es un lugar para recuperar, aunque sea en forma lenta, vale la pena, cuanto trabajo pasarían los misioneros, lindas imágenes
Saludos!!!

mueblestilo (yhallo) dijo...

hola amiga mia, perdona mi ausencia, estoy preparando algo, te avisare a su tiempo.
bendiciones

Cristian dijo...

Que buena tu entrada... hace un tiempo tuve la oportunidad de estar en Arica e Iquique y admirar en vivo y en directo la arquitectura de estos templos centenarios ya... claro que fueron misioneros infatigables los que crearon comunidades que hasta hoy celebran sus fiestas llenas de baile y colorido. Si te interesa el tema, puedes empezar a preguntar por el padre Amador Soto, que en Arica realiza una misión itinerante junto a otros jóvenes sacerdotes y seminaristas, muy sacrificado por cierto. Bendiciones.

tatacatito dijo...

Me alegro de que se reparen esas joyas de adobe, paja y amor. Son mudos testigos de una entrega que se ve poco.

Cristian dijo...

ups!!! juraría que había dejado una nota acá... Bendiciones.

hna josefina dijo...

¡Qué lindas! ¡Gracias!

Das Gretchen dijo...

¡Qué bonito! ¡Quién pudiera visitarlo!

Aeronauta dijo...

Amigos: por una jugarreta de mi amado Blogger, no había visto sus comentarios, pero ya se ha arreglado. Uds. no saben de dónde me han traído de regreso, pues he tenido la tentación de abandonar este blog, pero ya veo que lo que he dicho de ser necesarios acá vale. Junto con los comentarios a esta entrada, me ha llegado uno entrañable a una anterior sobre mi conversión. Si lo hubiera borrado, no serían posibles estas cosas.

Un abrazo a c/u con mi gratitud.