07 febrero, 2007

Mi antigua parroquia



He ido de visita a mi antigua parroquia de Santa Marta en Santiago. Por muchos años fui parte de ella, pero sin meterme mucho pues no soy muy "parroquiana", en el sentido de hacer ahí mi paostolado.

Es emocionante visitar esos sitios donde una estuvo tan cerca del Señor, y donde conoció tantas personas; algunos están aún ahí y verlos un poco más cargados de espaldas, con más arrugas o canas; más impactante que eso es ver los sitios desocupados de vecinos que ya han muerto, como Carlos, que siempre se sentaba delante de nosotros, a veces con un sweater de lana tejido por su señora y que tenía una corrida de puntos con un no muy vistoso error, pero que me distraía por mi manía perfeccionista. Este amigo murió de un infarto hace unos años, con el celular en la mano llamando a su esposa.

O recordar a don Alfredo, un hombre mayor que sufrió un derame cerebral y casi no hablaba y se desplazaba con muchas dificultades, pero que se las arreglaba para ir a misa diaria y además con su mano izquierda --que era la que le funcionaba-- le encendía cada día una vela a la Sma. Virgen del Carmen antes de retirarse arrastrando su pierna. ¿Cómo olvidarlos? ....y la anciana que detrás de mí mascullaba unas oraciones de acción de gracias con mucha fe, cuando se consagraba, y que ya no está. Así, muchos ejemplos.

Hoy esa sede está a cargo de un sacerdote joven que le ha dado un impulso extraordinario a la actividad antaño moribunda en ese sitio, cuando se pretendía atraer a los jóvenes con cosas que no eran exclusivas del ideal cristiano ni de exigencia evangélica.

Su buenísmo párroco anterior debió luchar contra mucha resistencia de algunos allegados a su ministerio, y era bastante mayor. Yo lo quiero mucho, pues entre otras cosas bautizó a dos de mis hijos.

Ahora se ha arreglado desde el aseo hasta la liturgia, siendo breve, de cuidadosos detalles y mucho respeto, ¡y quién lo hubiese pensado! hay coro, conjunto musical, grupos de jóvenes bien vestidos para asistir al altar; también los matrimonios tienen su pastoral. ¡Y las confesiones! por montones, en confesionario transparente pero cerrado. Sin hablar de la asistencia a misa, tanto el domingo como entre semana.

Resumiendo: un lujo de comunidad parroquial con su escuela anexa.

¿Quién y por qué habrá pensado que el "show", las "palmitas" y la "choreza litúrgica" (hacer las cosas a su aire o pinta) eran los atractivos para que lleguen los viejos y jóvenes en pos del Maestro? Cristo al joven rico no se la puso fácil --y no lo siguió-- y a los discípulos fieles tampoco; fue su Persona y su doctrina lo que los enamoró hasta dar su vida por Él.
Hoy como ayer.




6 comentarios:

Peque dijo...

Que increible...pese a que fuí muy pocas veces a esa parroquia, la ubico muy bien, ya que mi abuelo vivía cerca de ahí y era a la cual iban a Misa...por lo que siempre mi mamá nos contaba anécdotas de ella, de la gente que iba, del coro...etc...Es más asistieron a ella hasta que se cambiaron de casa hace un par de años...
Que buena esa sensación de recuerdo, de sentrite parte de ella...
Saludos

María Lago Aci dijo...

Qué importante es la liturgia y qué dificil encontrarle la vuelta para que sea un encontrar a Dios en la gracia, la belleza y la comunidad. Me parece tan importante.Gracias por el relato, que inspira. María Lago Aci (teoblog)

Kike dijo...

"Hoy los cristianos, también los hombres en general, [...] no saben lo que es amar. No entienden que para amar hay que darse. || Con muchos cristianos se sigue la misma táctica que con los niños pequeños: hay que prometerles un regalo para que tomen la medicina. Para que den limosna hay que darles teatros, rifas y fiestas. Para que acudan al centro de apostolado ---y esto los más generosos--- hay que montarles un billar. || ¡Que se nos tenga que engañar para cumplir como cristianos! || El que venga al Cristianismo [sic] a buscar algo con miras egoístas se debe marchar; no encontrará más que una cruz tosca, hecha para crimilanes, en la que un Dios le presenta unas manos llagadas, pero abiertas y suplicantes".

Jesús Urteaga Loidi. El valor divino de lo humano. 9.a ed. Madrid: Rialp, 1961, pp. 155-156.

Aeronauta dijo...

Kike He estado releyendo un antiguo libro del que siempre saco mucho provecho y es "El Alma de Todo Apostolado" de Chautard, de principios del sXX y que sigue más vigente que nunca, me parece, y habla de eso también. De lo que habla Urteaga.
Gracias por la cita. Saludos.

Hermana María Lago ¿Conoce, sopongo el blog de su hermana en religión, la hermana Josefina de Buenos Aires. Es todo un personaje blogero. Hace mucho bien acá.

PequeEl famoso coro Santa Marta de don Vicente Bianchi ya no existe allí. Él era su alma y su conductor, pero está muy mayor. Ahora hay un coro normal, más espontáneo si se quiere, pero de jóvenes y no tanto, acompañados por un grupo instrumental de varios integrantes según he podido apreciar. Aún se conservan bien los murales de di Girólamo, pero se han hecho mejoras sustanciales en el presbiterio, campanario, accesos, velatorios, casa parroquial (desde el otro párroco, el padre Arturo) etc. Pero lo mejor son los frutos sin estadísticas, los espirituales y se respira otro aire ahí, de mucha fe, diría, más al hueso de lo cristiano católico.
Saludos, te sigo leyendo y sigue escribiendo para que los demás lo podamos hacer, jejeje

Marta Salazar dijo...

me suena mucho... dónde está? en la calle... cómo se llamaba... En Nunoa, verdad (perdón, no tengo egne), pero en la frontera con La Reina, ahí?

t.i.n.a. dijo...

Que lindo escribes, me encanta!!!