18 octubre, 2006

Comparación muy esclarecedora


Cuesta explicar lo que es la Santa Misa: es el mismo y único sacrificio de Cristo en el Calvario. Los católicos lo sabemos, pero en la Misa hacemos los gestos de la Última Cena en que anticipó, en el tiempo, lo que sucedería al día siguiente. ¿Cómo ponerlo "en fácil"?

Oí a alguno decirlo así:
"En la misa se actualiza incruentamente el sacrificio de Cristo del VIERNES santo; a la manera del JUEVES santo"

Creo que queda muy claro.

15 comentarios:

Luis Fuertes dijo...

Efectivamente, queda muy claro. La pena es que lo olvidamos con mucha frecuencia, ya que si lo tuviéramos presente y si fuéramos totalmente conscientes de que se está repitiendo, un día tras otro, desde hace más de 2000 años, el sacrificio del Señor en el altar, los cristianos no faltaríamos ni un solo día a la Santa Misa. Y haríamos como tú, explicarlo de manera sencilla, sin tener respetos humanos, para que todo el mundo fuera consciente de lo que fue capaz de hacer Dios por su infinito amor al hombre.
Gracias por seguir "al pie del cañón"
Saludos

Cristian dijo...

La Misa... toda una vida para aprender de ella. Bendiciones.

tito... dijo...

Lo que he oído más frecuentemente es que se actualiza el Sacrificio, no que se repite. Por la misma naturaleza y eficacia de su Sacrificio, Jesús no necesita volver a ofrecerse. Lo que sucede es que nosotros participamos de ese único Sacrificio repetidas veces. Me imagino que tiene que ver con la dimensión temporal o atemporal del Sacrificio. Espero que los que saben echen algo de luz al respecto.

Aeronauta dijo...

TITO: tienes razón en que el término exacto es actualizar el sacrificio de Cristo.

No se repite, se actualiza,, es decir lo traemos al presente o estamos nosotros al pie de la cruz como me gusta pensar a mí, acompañando al Señor y su Santa Madre ahí.

La idea de este post era tratar de explicar las diferencias entre el sacrificio cruento (con derramamiento de sangre) de la criucifixión, y los actos propios de una cena _como lo fue la Última Cena_ y que se usan en la Santa Misa.

En todo caso, gracias por permitirme la aclaración con tu precisión.

Un saludo, amigo.

20/10/06 11:58 PM

tito... dijo...

En la Síntesis de la Eucaristía, José María Iraburu dice:

Por el ministerio del sacerdote cristiano, es el mismo Cristo, Sacerdote único de la Nueva Alianza, el que hoy pronuncia estas palabras litúrgicas, de infinita eficacia doxológica y redentora. Por esas palabras, que al mismo tiempo son de Cristo y de su esposa la Iglesia, el acontecimiento único del misterio pascual, sucedido hace muchos siglos, escapando de la cárcel espacio-temporal, en la que se ven apresados todos los acontecimientos humanos de la historia, se actualiza, se hace presente hoy, bajo los velos sagrados de la liturgia. «Tomad y comed mi cuerpo, tomad y bebed mi sangre»... Los cristianos en la eucaristía, lo mismo exactamente que los apóstoles, participamos de la Cena del Señor, y lo mismo que la Virgen María, San Juan y las piadosas mujeres, asistimos en el Calvario al sacrificio de la Cruz... Mysterium fidei!

En realidad, quiero encontrar algo que leí hace un tiempo no recuerdo dónde. Para vengarme, copio dos parrafitos de algo muy parecido a lo que busco:

Ahora bien, la Pascua del Éxodo era un misterio que implicaba a todos los hijos de Israel, los cuales se reunían para recordar su liberación de la esclavitud de Egipto y dar gracias a Yahveh por el don de la libertad. En el Haggldhlh ("narración", ceremonial judío para la celebración de la tarde de Pascua), introduciendo el canto del Hallel, se dice: "En toda generación cada uno tiene el deber de considerarse como si él mismo hubiera salido de Egipto, (...) porque el Santo -¡bendito sea!- no sólo liberó a nuestros padres, sino que también nos liberó a nosotros juntamente con ellos. Por tanto, tenemos el deber de dar gracias, alabar, celebrar, glorificar, exaltar, ensalzar (...) a Aquel que hizo todos estos prodigios en favor de nosotros y de nuestros padres, a Aquel que nos sacó de la esclavitud a la libertad, de la sujeción a la redención, del dolor a la alegría, del luto a la fiesta, de las tinieblas a la luz esplendorosa. Digamos, pues, ante él: Aleluya" (Haggldhlh, 34, 40).

El motivo por el cual Jesús, en ese momento solemne
[la Última Cena] dio gracias al Padre es evidente: la redención de los que le habían sido encomendados, el don de la salvación mesiánica, predicha por los profetas, finalmente y de manera definitiva, otorgada a la humanidad. Así pues, da gracias porque ya se ha producido lo que se esperaba, se ha realizado lo que había sido prometido, se había consumado lo que había sido prefigurado en el Antiguo Testamento. Los últimos tiempos, de plenitud, de gracia, de intimidad divina, ya han iniciado. La historia humana ha sido renovada radicalmente. Un mundo nuevo, profundamente marcado por la presencia en él del Verbo de Dios encarnado, ha comenzado. Por todo esto, Jesús da gracias en la última Cena, que fue la primera celebración eucarística

Saludos!

Aeronauta dijo...

TITO Creo que la Santa Misa da para demasiado por la cantidad de ángulos por los que podemos analizarla, contemplarla, orarla, ¡vivirla!

En tu sitio podrías hacer algo espectacular, pues tienes todo para ello: conocimientos sólidos, el lenguaje "técnico", fuentes, etc.

De verdad, hace falta hablar en sencillo y complicado de este Misterio de Amor, Centro y Raíz, etc, etc, pues es insondable en su extensión y profundidad.

Como comprenderás no era mi propósito agotarla ni nada de lo que menciono arriba, sino tratar de poner en lenguaje corriente algo, que por alguna gracia, que cada uno conoce, puede entender mejor o peor e intentar compartirlo. Nada más.

Un abrazo fraterno.

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Explicas muy claro un misterio trascendente.

tito... dijo...

Sí, únicamente copié esos textos porque me habían resultado bastante al tratar de relacionar la Cena, la Cruz y la Misa. Tampoco pretendía yo agotar nada.

Un abrazo.


pd: te equivocas cuando hablas de lo que podría hacer en mi sitio (si lo tuviera), de verdad, de verdad, de verdad.

Aeronauta dijo...

TITO, ¡pero podrías tenerlo! creo que serías un aporte sensacional, de veras, de veras, de veras, jejeje

Saludos

Cristian dijo...

Tito, tiene razón Aeronauta... Bendiciones.

Aeronauta dijo...

¿Viste TITO? El padre Cristián me encuentra la razón. ¿Qué esperas? La web te necesita ¡y a millones más!

Saludos y gracias a los dos =)

Cristian dijo...

Animo Tito... yo seré el primero en colocarte un link. Bendiciones (perdón Aeronauta por utilizar tu espacio para animar a Tito... también lo haré desde el mio, en donde me ha dejado un par de comentarios)Bendiciones Aeronauta

tito... dijo...

Estimados:
Les tengo respeto a ambos, pero debo decirles que se equivocan conmigo, en serio. Como se dice, yo "toco de oído" y conozco mis límites. Sigan ustedes con su ciberapostolado, que hace bien. Yo, desde mi lugarcito, veré si les puedo aportar algo.
Un abrazo

Pd: Aeronauta, por mí todos estos comentarios podrían volar. Me dan un poquito de "cosa".

Aeronauta dijo...

Si no te molesta, lo dejare por lo interesante de tu aporte, Tito. Te ruego que leas mi nuevo post. Ojala te muestre que si sabes mucho y que puedes compartirlo. Haces falta.

tito... dijo...

Haré lo posible por formarme mejor y evangelizar. De todos modos, no voy a poner un blog! :P
Al menos no ahora. Un blog es un testimonio y no quiero que ser irresponsable dando un antitestimonio.
Ya sé que uno nunca termina de aprender, pero quisiera tener las ideas un poco más resultas en mi cabeza. Quiero tiempo para ponerlas a prueba, confrontarlas con la experiencia (soy jovencito).
Personalmente, creo que con los primeros 5 o 6 comentarios alcanzan. Preferiría que los otros desaparecieran y que a este mismo ni lo publiques.
Espero que vaya todo bien para ti y tu familia, allá en Europa.
Un abrazo fraterno