28 septiembre, 2006

¿Debilidad o pecado?


Deseaba ir, después de mil años, a una iglesia en particular en la ciudad donde me crié, por pura nostalgia y para ver con ojos de adulta "si era tan recargada de adornos o no" como yo la recordaba, y sí, era, pero por ser de estilo gótico en una expresión del nuevo mundo, con mucha imitación barata de detalles estilísticos hechos , según me enteré, por artistas y obreros llegados de Italia para establecerse y formar sus familias, como muchos que vienen a nuestros países por necesidad, curiosidad o guerras y terminan quedándose, y nosotros tan felices de que pasen a ser unos más de los nuestros, pues además es corriente que se nacionalicen.

Bueno, bueno, me fui por las ramas....yo en realidad quería contarles sobre la prédica de un viejo sacerdote que, ya no recuerdo por qué razón, versó sobre las "debilidades" de las personas al cometer "faltas", pero se cuidaba mucho de usar la palabra técnica para eso que es pecado. Daba la impresión de que temía usarla y, aunque lo describía perfectamente en todos sus componentes, no la mencionó nunca.

Le he dado algo de vueltas al tema como hago con todo, y he llegado a la conclusión de que la diferencia entre "debilidades" y PECADO, _pongámoslo grande y claro_ estriba en la facultad del espíritu que es la voluntad.

Una debilidad es eso, una falta de fuerzas sin mayor consentimiento, por fragilidad, por humana flaqueza.

¡Otra cosa es el pecado! en que hay conocimiento, consentimiento y materia de la falta, que puede ser grave o no; admitir parvedad de materia o no; tener atenuantes o agravantes dependiendo de las circunstancias personales, etc. pero ¡por favor! no llamen "debilidad" a un pecado venial deliberado por pequeño que pueda parecer ante otros horrores.

Es eso, así se llama: pecado venial deliberado o mortal si es más grave, pero igulamente ofensa al amor de Dios por tener las clásicas tres condiciones que lo requieren, y no olvidar que jamás seremos tentados mas allá de nuestras fuerzas: "Te basta con mi gracia" dice el Señor.

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9 comentarios:

Luis Fuertes dijo...

¡Cuántas veces los respetos humanos nos impiden llamar a las cosas por su nombre y dar testimonio de Dios, como Él nos pidió!
Gracias por esta magnífica catequesis.

Aeronauta dijo...

Este tema del pecado es tan incomprendido en su radical negación de lo que el amor de Dios exige, que un querido blogero ha comentado en otra entrada en relación a este tema y dicho lo siguiente:
"El pecado mortal debe ser algo muy pero muy extraño, porque sus consecuencias son eternas (....)"

También he oído decir a supuestos entendidos en teología, o que debieran serlo por su relevancia en la Iglesia, que "el infierno está vacío". ¿De qué hablaba el Señor entonces al hablar tanto de esta terrible realidad, me pregunto?

Yo creo que ya que todos los días leemos abominaciones de lo más conscientes en los diarios tenemosla CERTEZA de que por desgracia es más corriente de lo que pensamos. Por suerte, "donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia"
si no, ¡estamos fritos!

Cristian dijo...

Una buena catequesis. La debilidad nos puede llevar al pecado si hay materia para ello. La debilidad en sí no es pecado, estrictamente hablando. El pecado, es pecado, sin mas. La debilidad es una tendencia que nos puede llevar a pecar. Ahora, la debilidad es una opción para ofrecer y crecer en gracia si sabemos llevarla, y puede ser fuente de bendiciones.

Aeronauta dijo...

Totalmente de acuerdo, P. Cristián. Hay que identificar y luchar contra las fragilidades, para eso también sirve la mortificación. ¿Qué otra cosa es en el fondo _aparte de acompañar voluntariamente, o como el cireneo, al Señor con su cruz_ que un tónico para estar fuertes en virtud?
Saludos.

San Blog dijo...

Me hacen mucho bien las cosas que escribes.
Recuerdo que Santa Teresa de Jesús decía: "Mucho daño me hicieron algunos directores espirituales cuando me decían que algunas faltas no eran nada". Ella comprendió que los pecados veniales le hacen mucho daño al alma.

Por eso tenemos que dar la batalla contra el príncipe de este mundo.
A vencer en Cristo Resucitado!!!

Aeronauta dijo...

Su santa Teresa de Jesús también es "mi" santota Teresa, mujer de carácter y por ella y santa Teresa de Lisieux le puse Teresa a mi hija. No conozco Teresa que no tenga agallas, por dulce que pueda ser...¿o no?

Lo de San Blog, está muy re-bueno, me gustó.

alejandradesabato dijo...

...Creo, en forma personal, que nuestra conciencia nos advierte la diferencia...
...y "feliz el hombre que no actua contra su conciencia"....

Aeronauta dijo...

Sí, Alejandra, nos advierte sólo si está bien formada.

Juan Pablo II dijo en todos los tonos que el drama del hombre de hoy era "haber perdido el sentido del pecado."
No se actúa contra la conciencia muchas veces porque ella está dormida o anestesiada, o simplemente mirando para el lado y echándole la culpa al empedrado.

Hay errores culpables por no haber formado, pudiendo, la propia conciencia.
Como abogada lo sabes, ¿de qué sirve que no conocías el delito, falta o como se llame? de nada, vas presa igual si corresponde.
Dios al menos es JUSTO YMISERICORDIOSO ,pero algunos se quedan en el rigor que desmiente su amor o sólo en su misericordia, como si fuera un abuelito algo gagá que no ve ni oye ni se entera.

Gracias por comentar acá.

MaRiPoSa dijo...

HOla!!...bueno gracias por postear en mi blog.. y la verdad es q no sufro de ningun especial agrado solo por el padre hernan, es solo que rescato su impetu en su actuar a diferencia de otros...y si, todos tienen la misma labor aunque no todos la realizen de la misma manera, aunque es lo natural, pues a pesar de todo son personas y eso se nos olvida un poco...en fin..a mi me gusta por que en mi años en la Iglesia nunca habia oido a un padre cantar tan bien!! jajaja...con respeto para los otros!!...

bueno me despido y ha sido un agrado leer tu blog..tienes mucha razon, No hay que mezclar los significados de las palabras.

adios!!