27 mayo, 2008

La carga y la fuerza a su tiempo

Vengo llegando de visitar a una vieja amiga que ya consideraba perdida en la ciudad luego de cambiarnos ambas de casas, barrios y teléfonos, pero no, nos reencontramos ¡gracias a Facebok! y estoy muy contenta pues ella está con un cancer desparramado por todo su organismo, con drogas para el dolor, punciones al pulmón, etc.

Su familia no quiere tocar el tema de la muerte que la ronda y a ella le hace falta hablarlo con alguien. Bueno, mal que me pese, me tocó a mí, y debo decir que iba muy asustada e insegura de como tocar temas más que íntimos, como el hablar del estado de su alma y de cómo se está preparando para lo que viene. No me imaginaba lo sencillo que sería pues ella estaba ansiosa de hablar sus temas pendientes y yo me había encomendado mucho al Espíritu Santo y mi ángel custodio a quién confío estos asuntos para que me facilite las cosas y tenga llegada sobrenatural porque así debe ser. Lo natural ya está hecho, hay que darle una oportunidad al Señor que hace todo en todos.

Aceptó ir a confesarse, aceptó comenzar a hacer oración "conversada" con el Señor. Aceptó no dejarse abatir con las tentaciones de abandono por parte de Dios hacia ella, y muchas otras cosas.

En un momento dijo algo impresionante y muy cierto cuando le dije algo como que "era tremendo que a una persona le tocara una enfermedad así". Me respondió con un sorprendente: _¡No creas, no es tan terrible!_ y eso que está sufriendo en su alma y en su cuerpo.

Esto no hace sino confirmar aquello de que si Dios nos manda la carga, nos manda la fuerza, y no hay caso, así es. Por eso es inútil lamentarnos por anticipado sobre si me pasara ésto o aquello no sé que haría, como hace uno al pensar en una enfermedad, desgracia o en algún hijo que no ha sido concebido. No nos han pedido eso, por eso no tenemos las fuerzas, pero si nos lo piden ahí estará el frasco con el elixir que necesitemos que es de virtud, como en los cuentos: no se acabará nunca la gracia de Dios que necesitemos.


***+++***+++***


Ya que has llegado a leer ésto, te pido oraciones por ella y por mí.

6 comentarios:

Tito... dijo...

Pues sí, por interés y respeto sincero, claro que sí.
Te mando un saludo junto con mis pobres oraciones.
Santiago

Juan Ignacio dijo...

Lo haremos. Saludos.

j.a.varela dijo...

Hecho Ale. Y me gustó mucho la entrada. Como siempre.

j.a.v.

Aeronauta dijo...

Tito: oí por ahí que no hay "pobres oraciones" pues las unimos al Gran Orante, Jesucristo, por ser partes de su Cuerpo Místico. Solos no somos nada, con Él, por Él y en Él, nada es imposible ni hay oraciones pobres. Gracias, amigo, tanto tiempo.

Javier dijo...

Qué gran labor estás haciendo. Mis oraciones para tu amiga. DTB

hna josefina dijo...

Recién llego. Pero contá conmigo.
¡Un abrazo!