15 enero, 2007

"La cara de Dios"

"Marraqueta", típico pan que comemos en Chile. Les dejo un link a Wikipedia
La imagen es www.chato.cl


"El pan es la cara de Dios" me decían los trabajadores cuando vivíamos en el campo de mis padres, y no aceptaban que se lo tirara por ahí, y si llegaba a suceder por necesidad imperativa, se le daba un beso, con gratitud.

Me enseñaron ellos, los humildes, el valor del alimento duramente ganado y tan mal repartido. Jamás he olvidado esa lección.

15 comentarios:

Luis Fuertes dijo...

¡Qué casualidad! Me has hecho recordar hace muchos años cuando mi abuelo materno, hombre sencillo y con pocos estudios, me enseñó esa misma lección. Gracias.

Aristóteles dijo...

¡Estupendo post!

¿Qué decir?...

No solo de amor vive el ser humano, también tiene la necesidad de llenar su estomago.

Nada mejor que compartir los alimentos con los amigos... De los mejores momentos de la vida.

¿Queremos la santidad para nuestras vidas? No solo compartamos lo mucho o poco que tenemos con los amigos, sino con los más necesitados, ahí esta la verdadera actitud cristiana.

Bendiciones.

Kike dijo...

Qué hermosa lección, en serio. Me he conmovido. No la conocía, y por lo que dice Luis, resulta que es una enseñanza extendida de un lado al otro del mar. Increíble... y hermoso.

Un gran abrazo que llegue hasta Chile.

Aeronauta dijo...

Gracias, Luis, Aristóteles y Kike por su agradable visita.

Kike, amigo, no he podido meterme a tu sitio. Sale un aviso de que tu perfil no está disponible. ¿Será así?

Saludos.

Patoace dijo...

También lo había escuchado. Mi apuesta va por el lado de que es una forma de transmitir la enseñanza católica de la eucaristía.
Piénsenlo ¿Por qué la "cara" de Dios? es raro eso de comerse la cara de algo, mucho menos de alguien ¿por qué no el alimento de Dios? ¿o el regalo de Dios? ¿u otra parte que sea más "comestible"?
La cara es la parte visible del cuerpo que se vincula más estrechamente con la persona, mientras que en la eucaristía el pan se convierte en cara visible de Dios invisible. También la hostia tiene forma redonda, como de una cara.
No sería raro entonces que algún clérigo hubiera intentado explicar a la gente el milagro de la eucaristía diciendo que lo que antes era pan se había convertido en el rostro de Dios, y el pueblo extendió eso a todo el pan.
Vox populi, vox Dei.

Aeronauta dijo...

¡Pato Acevedo! que gusto tenerte por acá...hay muchos temas de tu agrado para analizar en estos días en nuestra patria, ¿no? como abogado debe ser muy interesante tu opinión, y no te he ido a ver; perdón, el verano es loco para mí.

Pasando a tu comentario, es muy interesante la interpretación que le has dado, pienso que tienes mucho de razón. En todo caso siempre lo había tomado como el aprecio y gratitud por el alimento para el cuerpo que Dios nos da, pero que no hay que darlo por descontado. Podría fallar.

El pan en este supuesto es como el sinónimo de alimento tal como dice el Paternoster, pero en realidad da para mucho más que el alimento físico; la nutrición del alma es más importante que todo.

Un abrazo.

Jose Menchon dijo...

A mi madre mis abuelos le enseñaron a besar el pan y a no tirarlo nunca...Lecciones de la postguerra.

La hambruna encoje el estomago pero agudiza los sentimientos: sobre todo el de gratitud.

SAludos

Aeronauta dijo...

José Otro de mis amigos que han venido, qué gusto tenerlos acá.

Sí, José la carencia nos hace tener actitudes de sobriedad y buenos propósitos, como pasó con la generación de tus abuelos, pero la abundancia nos produce amnesia. en Chile, con el gobierno socialista de Allende teníamos racionamiento de pan, por no hablar de otras cosas peores, pero, ¿quién se acuerda? Hoy tenemos mucho "pan y circo" como para permitir malos recuerdos.

Saludos para ti también.

Cristian dijo...

Aeronauta:
Yo también aprendí eso de mis padres, que son campesinos... grato recuerdo me traes, pero más me tienta en este momento, una buena marraqueta, crujiente, con mantequilla derritiéwndose arriba de ella... Quieres??? Jejejeje... Bendiciones.

Aeronauta dijo...

Padre Cristián, me encanta tanto la marraqueta que debo hacer penitencia sin comerla y sin mi amada mantequilla sobre ella, doradas ambas y relucientemente tibia...mmmhhhhh

¡Es que engordan! :(

La hormiguita dijo...

Qué gran verdad.

Saludos!

Das Gretchen dijo...

jajaja la hormiguita, ¿lo anterior o que engordan? Je, aeronauta, amiga, estamos a la par ;) aunque por estos lares no hay marraquetas, pero otras delicias...

Cristián Ahumada dijo...

Lección que aprendí de mi madre que tengo a mi lado en estos días. Además que el pan es lo más humilde que está en nuestras mesas y que nos congrega cuando sale calentito del horno. La marraqueta (o pan batido como se le dice en Valparaíso y Viña del Mar), es tan sencillo como Dios, y que congrega con tanta simpleza, y aunque puedas quedar satisfecho de haberlo comido, sigues con ganas de saborearlo, ojalá nos pasara lo mismo con Dios todos los días.

Saludos.

Abril dijo...

Excelente post!, llama la atencion y en te da a conocer una gran verdad. Felicidades!
Dios te Bendiga

Miblog. Ángel dijo...

Totalmente cierto.