09 abril, 2006

Tanto que decir y tan callada


Tanto que decir y tan callada que estoy. Es que no he vivido bien la cuaresma: estoy dispersa y sintiendo que no he acompañado al Señor en la dolorosa pasión por la que ha comprado mi redención de la cautividad.

Había escrito un post sobre esto y ¿la red? me ha hecho una jugada y se cerró mi browser quedando sólo un aviso de si deseo enviarles el reporte del error....por algo será, así es que sólo diré lo esencial de lo escrito allí:

El Señor Jesús murió personalmente por mis personales pecados y cada uno debe acercarse contrito y pedirle perdón que es lo que nos queda pues somos insolventes, pero contamos con su amor y el maravilloso sacramento de la confesión de los pecados a su ministro elegido por Él y quedamos tan seguros de que hemos sido una vez más perdonados.

La redención es sobreabundante y no necesita mi aporte, está hecha, lo que no quita que aún me queden estos días antes de la Pascua de Resurrección para acompañarlo y "completar en mí lo que falta a la redención de Cristo por su Iglesia” (cfr. Col. 1, 24) , misteriosas palabras que me hablan de que algo se espera de mí en el tema de la mortificación, como hizo María, su madre bendita por todas las generaciones, que lo acompañó hasta el ignominioso patíbulo de esclavos en que fue clavado...por mí.


Pongo a continuación un comentario que iba a dejar, pero que me salió largo y que continúa mi pensamiento por estos derroteros. Lo dejo como un alargue de mi meditación de Domingo de Ramos:

Este es el comentario de Semilla que motivó el mío, para que se entienda mi pensamiento y respuesta:

"Me gustó mucho tu blog y tu post.... "Completar en mi lo que falta"... se escuha a gran responsabilidad, y si pensamos en los ultimos mensajes de Nuestra Señora, como que todo calza y no puedo dejar de preguntarme ¿Que clase de redencion puedo ofrecerle yo a El?.... Cariños ;D"


Yo, a Él no puedo ofrecerle ninguna clase de redención, no la necesita, jamás pecó, Semilla, pero algo tiene de corredentor el dolor aceptado o buscado activamente, inclusive: piénsese en un San Maximiliano Kolbe que se ofreció a la tortura que lo mató en el campo de concentración a cambio de otro prisionero padre de familia.

No hay para qué ponerse extremistas tampoco, es para ilustrar con algo que golpee, pero si esas personas no se hubieran entrenado en el dolor por medio de la mortificación activa o pasiva (la que te buscas o que te llega), jamás hubieran sido los héroes que nos pone la Iglesia como modelos.

Es misterioso esto y debe ser por nuestro bien, como siempre. ¿Se han dado cuenta que la gente después de sufrir suele ser mejor? Es que Dios "grita en la catedral del dolor" le dijo mi hijo a un pariente que estaba sufriendo horrores inopinadamente....mmmmmm, sigo pensando......

10 comentarios:

Aeronauta dijo...

También ha muerto por los que aprovechando estas fiestas cristianas han programado todo tipo de peículas, artículos de prensa, entrevistas y un largo etc. en que se ofende a todos los cristianos, pero con énfasis en atacar a la Iglesia Católica. En relidad, si no fuera por el mal que hacen seria como para considerarlo un honor, pues ¡se toman tantas molestias! Es que les remunera, en millones de cochinísimos pesos: está probado.

¿Vieron la programación de la TV por cable, al menos? Es HO-RRO-RO-SA.

Cristián Ahumada dijo...

Comparto contigo el sentimiento de horrorizarme con la programación de semana Santa, más que entender el gran amor de Dios hacia nosotros los seres humanos nos centramos en el morbo. Morbo por el sufrimiento, morbo por encontrar conspiraciones y secretos en cualquier parte (como si los apóstoles tuvieran una mentalidad norteamericana). Dejando de lado la simpleza y la belleza del Evangelio. Pero San Pablo ya lo decía en sus cartas, nuestra fe es escándalosa para algunos, y para otros una locura; pero ahí está hasta el día de hoy la sabiduría de Dios.

Juan Ignacio dijo...

Muy misterioso y profundo el tema de "completar en mí". No creo que hablen de eso en ningún programa de TV, eso sí.

Semilla dijo...

Me gustó mucho tu blog y tu post.... "Completar en mi lo que falta"... se escuha a gran responsabilidad, y si pensamos en los ultimos mensajes de Nuestra Señora, como que todo calza y no puedo dejar de preguntarme ¿Que clase de redencion puedo ofrecerle yo a El?.... Cariños ;D

Juan Ignacio dijo...

¡Un teólogo por favor (hay uno entre los comentaristas)!

Porque es un tema profundísimo...

No creo que erre la aeronauta cuando explica la contradicción aparente: "la redención (...) no necesita de mi aporte" y "completar en mí lo que falta a la redención".

Aeronauta dijo...

Es todo un tema, amigo Juan Ignacio...la mortificación es algo de lo que se habla poco o nada hoy porque escandaliza, pero fue el método elegido por Nuestro Señor Jesucristo para redimirnos. Los santos la han practicado en forma eminente voluntariamente, o soportando con paciencia las adversidades conque Dios los ha probado, y ejemplos hay muchos. Yo ahora estoy pensando en san Pedro de Alcántara, santa Teresa de Ávila, san Josemaría Escrivá, santa Catalina de Siena y ¡todos!, en el que piense ha sido mortificado...¡para qué hablar de el Santo Cura de Ars! o san Francisco etc.....

Ante la aparente contradicción entre la redención sobreabundante de Cristo en la cruz y "completar lo que falta de la redención en mí..." es donde pienso, y otros piensan -¡la Iglesia piensa!- que es necesario y de ahí el ayuno, la limosna, la abstinencia, la ascetica cristiana y todas las manifestaciones de mortificación, que, como únicas condiciones: deben ser unidas a Cristo, proporcionadas para no pecar contra el mandamiento del respeto a la vida y salud de "NO MATARÁS", y con rectitud de intención pienso que tiene que ver con eso de "Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, de modo que nadie note tu ayuno, excepto tu Padre, que está en lo escondido. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará”

Juan Ignacio dijo...

Creo que la clave de esa aparente contradicción está (¡lo encontré!) en la carta apostólica "Salvifici Doloris", punto 24.

Luego de citar a la carta a los Colosenses que tu citas, dice:

¿Esto quiere decir que la redención realizada por Cristo no es completa? No. Esto significa únicamente que la redención, obrada en virtud del amor satisfactorio, permanece constantemente abierta a todo amor que se expresa en el sufrimiento humano.

Aeronauta dijo...

¡Vengan esos cinco! y veamos si Cristián nos dice algo que lo complemente. No andaba tan perdida parece :)
Gracias, eres muy "mateo" (estudioso)

Cristián Ahumada dijo...

Creo que ya apuntaron a Salvifici Doloris, ahí se profundiza con belleza y simplicidad el tema de completar en mí lo que falta a la redención. Pero vamos, voy a dar una vieja explicación que me dieron en antropología teológica sobre el tema del sufrimiento y del valor de la redención. Cuando san Pablo habla de completar en mi cuerpo el sufrimiento de Cristo para la redención del mundo, no está diciendo que el sufrimiento y pasión de Cristo no fue lo suficiente como para salvarnos (todo lo contario). Nuestro sufrimiento ¿qué completa? Mejor dicho actualiza, hace presente en el mundo de hoy,por medio de la la solidaridad, los sufrimientos de los que no tienen voz para gritar su dolor. La redención no es de carácter individual, sino que es comunitario. Y cada vez que sufrimos algo en nombre de Cristo, también lo hacemos por otros hermanos que viven sufrimientos que otros no saben.

El ayuno, la ascética, y la mortificación nos llevan a la solidaridad con el hermano solo y desamparado.

Aeronauta dijo...

Bueno, o sea la Comunión de los Santos para bien y para mal.....

Como siempre: "Roma locuta, causa finita"
Gracias por este interesante aporte de ideas aclaratorias :)

Una recogida Semana Santa y luego ¡Felices Pascuas!