
30 marzo, 2009
Manos que "hablan"

24 marzo, 2009
Aborto: a buen entendedor, pocas palabras...o más claro que el agua...
En el diario El Mercurio de hoy 24 de marzo de 2009 ha sido publicada una carta en que se replica a Carlos Peña su columna del domingo 22 de marzo en que apoya el aborto. La réplica es tan buena, que la dejo completa acá para que mientras exista este rinconcito en el mar de la bloguería, no se pierda. Gracias, señor Ugarte por su claridad. El que no lo entienda, es --como sospecho-- porque no quiere entender razones transparentes.
Cartas
Martes 24 de Marzo de 2009
La moral del aborto
Señor
Director:
Carlos Peña defiende el aborto en su artículo dominical, tanto terapéutico como por causa de violación, argumentando que no puede exigirse a la madre llevar a término su embarazo. Comparto que se trata de situaciones extremadamente dolorosas, en que la sociedad debe ayudar decididamente a la madre. Pero la solución no es quitar la vida a una persona para dar bienestar a otra; nadie puede decidir sobre la vida de otros, ni siquiera una madre respecto de su hijo. Que una madre lleve a término su embarazo no es una exigencia caprichosa del derecho, sino una consecuencia del derecho a la vida del embrión. El derecho a la vida debe respetarse incluso cuando sea doloroso.
Considera don Carlos que no es posible en estos casos sancionar al médico, como tampoco es posible sancionar al capitán de un buque que al no poder salvar a dos náufragos, escoge sólo a uno. Sin embargo, ambos casos son muy distintos. El capitán del barco se limita a salvar sólo a un náufrago, sabiendo que como consecuencia no deseada el otro morirá; no es el capitán quien quita la vida a este último. En el aborto, la acción del médico es como la del capitán que para salvar la vida de uno de los náufragos, le dispara al otro.
Argumenta Carlos Peña que exigir que una madre proteja la vida del embrión es como exigir a una persona que sacrifique una parte de su bienestar para impedir que algún inocente muera en el mundo. El argumento no es válido: dejar de salvar inocentes por el mundo es simplemente dejar de realizar un buen acto; pero en el aborto la acción del médico está encaminada directamente a quitar la vida a una persona que, de lo contrario, continuaría viviendo. Adicionalmente, la relación de una madre con su hijo es muy distinta de la de una persona con los inocentes que andan por el mundo: el embrión depende naturalmente de su madre para vivir.
Finalmente, creo que la sociedad tiene dos deberes muy importantes, que son prestar a la madre todo el apoyo psicológico y económico necesario para salir de su difícil situación, y garantizar el mayor respeto a la vida del que está por nacer.
JORGE UGARTE VIALAbogado
05 marzo, 2009
Niña violada de nueve años aborta gemelos en Brasil
02 marzo, 2009
Cuaresma: ahora es el día favorable y el día de la salvación


