
¡¡MADRE DE DIOS!!
Si lo pienso, me tiembla la mandíbula que también se me separa del maxilar superior, es decir, me quedo con la boca abierta, y si los ángeles tuvieran boca, también estarían como yo. ¡Qué título tremendo! a ninguna criatura se le ha adornado con semejante dignidad y a María sí, pues su papel en la econocmís de la redención es único y fue adornada para ello y ella respondió con la fidelidad humilde en la convinación que más agrada a Dios.
Bendita sea por su "fíat" (sí) a la voluntad de Dios, y benditos somos de ser otra generación de los que ella misma anunció que la llamaríamos bienaventurada, dichosa (Lucas 1)
Ésta es una fiesta muy antigua, pues de esta realidad se desprenden todos los privilegios que ha tenido Santa María, ¡y los encuentro tan justos! si yo hubiera estado en el lugar de Jesús (todos se salvaron de una buena de que fuera Él y no yo, jeje el Redentor) hubiera hecho lo mismo. ¿Cómo no hermosear a mi madre y crearla lo más perfecta y bela por dentro y por fuera para que cumpliera su papel? ¿O Jesús no era Dios para hacerlo? y si es Dios, ¿cómo puede llamarse la Madre humana que tuvo? pues evidentemente "Madre de Dios" o si no, estamos negando muchas cosas relacionadas con Jesucristo, el Verbo Encarnado.
Pensémos, orémoslo con ADMIRACIÓN, no con escándalo, pues el que honra a mi madre me honra a mí, y Jesús no es la excepción, es el MODELO.