
Hoy celebramos la solemnidad de san Juan Bautista, el precursor y primo de Jesús, ¡y otras tantas cosas que sabemos de él por el evangelio! Desde luego, el tremendo elogio que dijo el Salvador sobre él, que era el más grande hombre nacido de mujer... aparte del mismo Jesús, obvio.
Hay una veta de su magnífica vida que no he visto destacada del modo en que suelo verlo yo, y me extraña que así sea. Yo lo veo como un mártir de la institución del matrimonio.
Sí, pues fue encarcelado por tener el valor de decirle aun poderoso del mundo sus pecados contra la institución fundadora de la familia como es este sacramento grande, tanto, que ha sido comparado a la unión de Jesucristo con su Iglesia.
¿Cuántos que tienen el deber de proteger a la sociedad -- como los políticos-- se toman el asunto con esa valentía? Casi ninguno, y pongo a mi país como mal ejemplo. Chile era casi el único país occidental sin divorcio, y fueron personas de la Democracia Cristiana los que consiguieron, en gran medida, la ley que logró que tengamos una de las peores roturas del legítimo vínculo, y ni la intervención de los pastores de la Iglesia lograron que se abstuviran siquiera, ya que no defenderían la postura de lo que ellos dicen creer y seguir.
Si les preguntaban en algún foro, sus respuestas eran evasivas y tratando de quedar bien con Dios y con el diablo, cosa imposible: no se puede servir a dos señores. Sobre sus motivaciones, no me pronuncio; lo único que sé es que como Juan el Bautista no han sido. ¡Ni de lejos!

Hay una veta de su magnífica vida que no he visto destacada del modo en que suelo verlo yo, y me extraña que así sea. Yo lo veo como un mártir de la institución del matrimonio.
Sí, pues fue encarcelado por tener el valor de decirle aun poderoso del mundo sus pecados contra la institución fundadora de la familia como es este sacramento grande, tanto, que ha sido comparado a la unión de Jesucristo con su Iglesia.
¿Cuántos que tienen el deber de proteger a la sociedad -- como los políticos-- se toman el asunto con esa valentía? Casi ninguno, y pongo a mi país como mal ejemplo. Chile era casi el único país occidental sin divorcio, y fueron personas de la Democracia Cristiana los que consiguieron, en gran medida, la ley que logró que tengamos una de las peores roturas del legítimo vínculo, y ni la intervención de los pastores de la Iglesia lograron que se abstuviran siquiera, ya que no defenderían la postura de lo que ellos dicen creer y seguir.
Si les preguntaban en algún foro, sus respuestas eran evasivas y tratando de quedar bien con Dios y con el diablo, cosa imposible: no se puede servir a dos señores. Sobre sus motivaciones, no me pronuncio; lo único que sé es que como Juan el Bautista no han sido. ¡Ni de lejos!



