Hoy es Pentecostés. La venida del Paráclito, tan importante, como para que Jesús les dijera a sus discípulos: "Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré".

Imagen tomada de Old Catholic Diocese of the Holy Spirit
¡Nos conviene que se vaya el Maestro amado! ¿Y por qué? pues porque vendrá el Santo Espíritu, que procede del Padre y de Él, que nos hará recordar todo lo que Él ha dicho. Se lo promete a los discípulos, no a cualquiera, es decir se lo promete a SU Iglesia y así sucedió cincuenta días después de su resurrección cuando estaban todos prendidos a las polleras de la Virgen María escondidos por miedo a los judíos, pero desde ese momento salen --con Pedro a la cabeza-- al mundo, sin temor, con la fuerza del Espíritu de Amor que es el alma de la Iglesia, de la única Iglesia que fundó el Señor: la Iglesia Católica, y lo digo sin soberbia, más bien con pena, pues tanto que rogó antes de padecer que fueramos UNO, como el Padre y Él son uno para ver esta desunión entre los cristianos, escándalo para los que tiene que creer por nuestro testimonio.
No sólo vemos el lamentable espectáculo de cristianos divididos, sino increíblemente, "católicos a su manera" pues piensan --y viven--creyendo que pueden saltarse a la Iglesia y seguir tan cristianos o católicos como si fueran ellos el asistente que prometió el Señor para "enseñarnos las cosas rectas y darnos sus divinos consuelos".
No me meto en las conciencias, pero para nadie con un mediano celo por las cosas sagradas puede serle indiferente algo tan contrario al deseo de unidad de Jesús.
También para ser cristianos como el Maestro deseaba, hay que vivir de los sacramentos que son SIETE; hay que vivir las virtudes para imitar a Jesucristo; debemos rezar y hacer apostolado lanzando las redes en nuestro ambiente, con el más cercano.
Para que efectivamente vayamos siendo uno con la asistencia de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, pidamos los siete dones que nos regala el Espíritu de Amor diciendo, por ejemplo:
"Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor; "envía tu Espíritu, y serán creadas todas las cosas, y renovarás la faz de la tierra".Oración.
¡Oh, Dios! que has instruído los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haznos conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

