18 marzo, 2007

Omnipotencia

Todos tenemos necesidades que compartimos con otros que incluso pueden ser nuestra competencia comercial, profesional, amorosa o de cualquier índole. Por eso es que es MUY bueno dejar que el Padre reparta sus dones entre sus hijos amados todos y dejarle voluntaria y conscientemente la iniciativa por parte nuestra. Él lo hará ANTES, MÁS Y MEJOR, pero igual desea que le pidamos con humildad y perseverancia lo que deseamos o necesitamos para lo básico.



Por estos días he necesitado ser muy pedigüeña por muchas cosas, como siempre, y como nunca también: les solicito con humildad su intercesión por mis intenciones. ¿Una jaculatoria al leer ésto, por ejemplo? ¡Gracias!


Yo lo estoy orando a la omnipotencia divina con éstas, las que les propongo:

  • Padre dulcísimo, tu ves.
  • Padre dulcísimo, tu sabes.
  • Padre dulcísimo, tu puedes.
  • ¡Padre dulcísimo, provee!

Tienen un sabor de confianza, de paz anticipada, por dejar nuestros temores y angustias en el regazo del Padre.

13 marzo, 2007

Compartir lo poco con dignidad.


No canonizo, como he visto y oído, a los pobres por sólo serlo, ni estigmatizo a los ricos porque las cartas de la fortuna les fueron favorables en su naipe de la vida, pero es verdad de que cuando una persona pobre es digna, su condición hace apreciar el doble sus gestos.

Quiero referirme a una invitación de un matrimonio amigo, muy pobres en términos humanos, pues son de origen campesino y de la nada han ido surgiendo a punta de trabajo y organización.

Ella es manipuladora de alimentos y trabaja en jardines infantiles "por cuatro chauchas" y con un contrato renovable anualmente, por lo que puntualmente la despedían en diciembre para retomarla en marzo, sin derecho a vacaciones pagadas ni otros beneficios. Él es maestro carpintero de los buenos, de terminaciones finas, pero que la necesidad lo ha llevado a ser "maestro chasquilla" (que arregla de todo) en la playa en que tenemos nuestra casa y ahí lo conocimos.

Por más señas, vive detrás de nosotros los dos meses del verano, en una sola pieza donde tiene su base para atendernos a todos y ahí saca un fondo de ahorros para el resto del año.

Quiero mostrarles una foto de un desayuno al que nos invitaron, que fue muy especial: era a tomar mate con churrascas a la parrilla y queso de cabra asado, cosa que nunca había probado yo.



Nos sentamos a la mesa y la esposa cebaba los mates que corrían por bocas de todos los asistentes, cosa insólita para algunos, no para mí que me crié en el campo.

Para no alargarme, lo pasamos increíble, todo estaba rico y en su pobreza todo impecablemente limpio y ordenado, pese al piso de tierra apisonada y falta de comodidades.