Todos tenemos necesidades que compartimos con otros que incluso pueden ser nuestra competencia comercial, profesional, amorosa o de cualquier índole. Por eso es que es MUY bueno dejar que el Padre reparta sus dones entre sus hijos amados todos y dejarle voluntaria y conscientemente la iniciativa por parte nuestra. Él lo hará ANTES, MÁS Y MEJOR, pero igual desea que le pidamos con humildad y perseverancia lo que deseamos o necesitamos para lo básico.

Por estos días he necesitado ser muy pedigüeña por muchas cosas, como siempre, y como nunca también: les solicito con humildad su intercesión por mis intenciones. ¿Una jaculatoria al leer ésto, por ejemplo? ¡Gracias!
Yo lo estoy orando a la omnipotencia divina con éstas, las que les propongo:

Por estos días he necesitado ser muy pedigüeña por muchas cosas, como siempre, y como nunca también: les solicito con humildad su intercesión por mis intenciones. ¿Una jaculatoria al leer ésto, por ejemplo? ¡Gracias!
Yo lo estoy orando a la omnipotencia divina con éstas, las que les propongo:
- Padre dulcísimo, tu ves.
- Padre dulcísimo, tu sabes.
- Padre dulcísimo, tu puedes.
- ¡Padre dulcísimo, provee!
Tienen un sabor de confianza, de paz anticipada, por dejar nuestros temores y angustias en el regazo del Padre.
