22 enero, 2007

El corazón sigue bombeando

Alemania es una sociedad forjada entre grandes virtudes y muchos sufrimientos, por traumas no superados aunque mil veces lavados por los herederos de los que cometieron las tropelías por todos conocidas y que ocultan la parte fea del lado de los perdedores, que también sufrieron lo suyo, qué duda cabe: los grandes conflictos los perdemos todos.

No era ese mi tema ahora, sino comentar que luego de las heridas de hace más de medio siglo su pueblo cambió y han pasado a un estado de bienestar que en mi concepto es una de las razones para que olvidaran en la práctica a Dios. Viven una fe muy vacía y su pinta, cancelando sacramentos como la confesión sacramental, tanto, que un muy cariñoso sacerdote con el que conversé de este tema me dijo literalmente: "En Europa "no se usa", es todo; no confieso porque nadie se confiesa, ¡ni yo!", lo que me dejó "para adentro" de dolor,
incredulidad e impotencia. ¿Habrá gracia más grande que el sacramento de la reconciliación instituído por el propio Señor Jesucristo? ¡y despreciado --o al menos incomprendido-- por quienes debieran promoverlo! En fin, triste cosa.

Por otro lado, debí asistir a una liturgia de las horas en un convento de monjas: piadosas mujeres, de todas las edades, lo que me hizo matizar la terrible impresión de haber visto el empeño en "la caridad" al juntar dinero con paellas, discoteques para jóvenes y teatro para niños, para darlo a las misiones en el África y Sudamérica, pero olvidando lo "único necesario".



Esta experiencia de haber visto esas mujeres entregadas a la adoración cuando afuera de su monasterio abundan las cosas que el mundo aprecia, me hizo pensar en que quizás sean ellas las que han preservado la Iglesia entre tanta calamidad y tibieza. Que Dios las bendiga y multiplique, por ser el corazón que sigue bombeando mientras el Cuerpo Místico de Cristo se repone de sus llagas.

15 enero, 2007

"La cara de Dios"

"Marraqueta", típico pan que comemos en Chile. Les dejo un link a Wikipedia
La imagen es www.chato.cl


"El pan es la cara de Dios" me decían los trabajadores cuando vivíamos en el campo de mis padres, y no aceptaban que se lo tirara por ahí, y si llegaba a suceder por necesidad imperativa, se le daba un beso, con gratitud.

Me enseñaron ellos, los humildes, el valor del alimento duramente ganado y tan mal repartido. Jamás he olvidado esa lección.

11 enero, 2007

Misa Croata

Interior de la iglesia de Ludwigsburg, Baden-Würtemberg, Alemania

Acaba de pasar la fiesta de la Epifanía, o Manifestación del Señor, por lo que no puedo dejar de reflexionar sobre la universalidad de la redención, del llamado a la conversión, de la Iglesia y de los sacramentos....sí pues mientras estaba en Alemania, a falta de la única misa en castellano posible cerca de donde estaba, decidimos ir a una que nos convenía por horario y lugar, pero tenía un "pequeño" inconveniente, era la misa de los croatas, para ellos y por un sacerdote de su etnia y en su idioma, pero ¡es misa! --nos dijimos-- y nos preparamos llevando las lecturas copiadas de la web.

Comenzamos y pensaba: acto penitencial, primera lectura, ofertorio, etc. y contestaba en español. Así con cada parte de la misa. Estaba emocionada por poder saber y seguir el incruento sacrificio de Cristo en una lengua tan extraña a mis oídos. Incluso para la comunión pude tararear el Adorote Devote a coro con ellos: la idea era la misma, la intención, el momento, ¡todo! con mis hermanos balcánicos, tan amenazados en su fe tantas veces y por diversos motivos, y que pese a todo repletaban ese templo fuera de sus fronteras.

Lo único que luego nos dio risa fue, que --de la prédica-- la única palabra que captamos era "Apocalipsis" correspondiente a las últimas semanas del tiempo ordinario, y que cuando rezábamos el Credo, rezamos el de los apóstoles ( o credo "corto") que despachamos en pocas líneas, y hasta lo repetimos, cuando nuestros anfitriones dicen: "Poncio Pilatos" ante lo cual nos miramos consternados por lo larguísimo del credo que rezaron, que debe haber sido bien desmenuzado y puntualizado, pienso, y me parecería sabio si así fuera. Nadie puede decir que desconocen las verdades de su fe.

¡Bendita universalidad de la Santa Iglesia!

03 enero, 2007

Vida después de la vida, ¿o sólo polvo en tumba fría?


He encontrado esta entrada en un blog con unos dibujos preciosos. Es un post sincero y desolado de uno que abandonó la senda del cristianismo y lo expresa así:



A este pequeño cosmos del aburrimiento supino que se me ha comido la vida le dedico ahora, de propina, más tiempo. No sé, exactamente porqué motivo, casi ni quiero saberlo. Lo que si sé es que tiene que ser algo ligero, muy ligero y muy simple.

Ay, este tiempo… este tiempo largo que transcurre caudaloso y limpio hacia el puro limbo. Este espacio vacío que ha desaparecido del cristianismo quiero que sea el océano que acoja mí tiempo perdido, que es mucho, gastado en sostener esta necesidad perentoria que es la supervivencia.

Este es un tiempo grande en tamaño pero pequeño en sustancia y así, de este esfuerzo hercúleo saco como muestra primera de esta colección de dibujos de oficina, este verde ciclista, esforzado protagonista de esta nimia, simple y anecdótica carrera.

Gracias, Señor por darme fe y aceptarla. ¿Qué sería de mí sin conocerte, amarte, tratar de servirte y hacer tu voluntad?

01 enero, 2007

Santa María, Madre de Dios

Comenzamos el año celebrando la solemnidad del título más impresionante que criatura alguna pueda ostentar: Santa María, Madre de Dios.

Sí, con toda propiedad, pues al igual de que yo soy madre de mi hijo COMPLETO y no sólo del cuerpo que colaboré con Dios para formar, ella es madre del Señor con su cuerpo, alma humana, y divinidad que lo "constituyen", si es que se puede decir así. Es el Hombre-Dios, inseparable uno del otro, por lo tanto, Santa María es la Madre de Dios, y no le quitamos ni una mayúscula.

Copio la oración colecta de la misa de esta solemnidad:
Oh, Dios, que por la fecunda virginidad de María, nos diste a tu Hijo, autor de la vida, y entregaste al género humano los tesoros de salvación eterna, te rogamos que nos hagas sentir siempre el consuelo de su protección. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.