
Hay un remoto lugar en Chile que posee una ermita pequeña, ingenua y muy maltratada por vándalos profanadores que no puedo juzgar si por maldad o por "simpáticos", pero lo concreto es que demasiadas veces la hemos encontrado quemada, quebrada y sucia por lo menos, pero igual hay gente que la ama, la protege y la conserva con todos los medios disponibles. Habiendo personas ahí, nunca falta una vela en la oscura noche iluminando la ladera del cerro en que está embutida su rústica ornacina que mira al Pacífico.
Nosotros hacemos romerías ahí cuando podemos pues está dedicada a la Virgen del Carmen, "Reina y Patrona de Chile" como la nombró inspiradamente nuestro Padre de la Patria, don Bernardo O`Higgins Riquelme. Siempre me ilusiona que algún barco pesquero u otros vean esa lucecita temblorosa como la fe, pero ardiendo, como incoando santidad.
Fue obra de un modesto pescador, llamado Pablo Castillo Pinto, muerto y enterrado en el puerto de Los Vilos, IV región de Coquimbo, Chile, a quién dedico este post por todo el bien que ha hecho desde el año 1968 en que dejó como recuerdo de su paso por esa caleta esta obra de sus manos y su amor a la Madre de Dios.

Como ven, la imagen está destrozada _y varias veces reparada_ pero esta vez el niño está sin cabeza. el único homenaje son esas flores de plástico y unas velas. ¡Cuánto alegrarían al Niño y su Madre!
Nosotros hacemos romerías ahí cuando podemos pues está dedicada a la Virgen del Carmen, "Reina y Patrona de Chile" como la nombró inspiradamente nuestro Padre de la Patria, don Bernardo O`Higgins Riquelme. Siempre me ilusiona que algún barco pesquero u otros vean esa lucecita temblorosa como la fe, pero ardiendo, como incoando santidad.
Fue obra de un modesto pescador, llamado Pablo Castillo Pinto, muerto y enterrado en el puerto de Los Vilos, IV región de Coquimbo, Chile, a quién dedico este post por todo el bien que ha hecho desde el año 1968 en que dejó como recuerdo de su paso por esa caleta esta obra de sus manos y su amor a la Madre de Dios.

