25 junio, 2006

Incontinencia del tiempo


Nunca este día ha sido antes y no lo volverá a ser jamás. El tiempo se va extendiendo ante mi como una alfombra que debo recorrer y que no he pisado nunca antes de hoy.

Es algo túrgido y prometedor, como el papel blanco ante mí, en el que puedo enborronar, escribir mi testamento o una carta de amor.

Todo para mí, pero sin retroceso posible. Si no camino por esa alfombra que Dios me ofrece, seré arrastrada por ella pues se acaba inexorablemente, y depende de mí hacer algo valioso con el talento del tiempo. Puedo hacer un borrón, pero no una cuenta nueva, salvo por el perdón de Dios que clava en la cruz esas deudas por usar la vida en algo que no sea darle gloria.




Imagen pequeña: La Incontinencia del Tiempo

20 junio, 2006

¿En qué estábamos?


Raquel, en su blog "Jardín de flores raras" ha subido un post que nació de un comentario a mis entradas sobre el uso de los hábitos u otros distintivos eclesiáticos y ha hecho un resumen muy bueno de lo que ha ido pasando en mi sitio y dice:

He encontrado una discusión bastante interesante en el blog de Aeronauta que comenzó sobre las vestiduras de los sacerdotes... y terminó girando sobre qué pasa cuando asistimos a una celebración liturgica que no sabemos si es tal.... o si la Iglesia es verdaderamente santa. Comencé a escribir un comentario, pero se convirtió en un verdadero ensayo, así que considero más propio colgarlo aquí. Os aconsejo leerlos de todos modos (están aquí y aquí), si queréis saber de qué va la cosa y aprender un poquillo de lo que sabe la gente que hay por ahí. A mí me han servido mucho.

La verdad es que mi primera entrada ha dado para todo: ya vamos en si la Iglesia es verdaderamente santa.... estoy sorprendida de el eco a esto y no a mi entrada sobre la cruz, por ejemplo. Claro, en ella he dicho muchos lugares comunes supongo, pero es algo más corriente cargar una que el uso de sotanas o hábitos ¡y miren la diferencia!

Bueno ojalá haya servido abundar en un tema ya muy tratado como dice Juan Ignacio, pero lo que es yo, he aprendido sobre la verdad de que "de todo hay en la viña del Señor".


18 junio, 2006

El Cuerpo y la Sangre de Cristo


Imagen de Cerezo Barredo

51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»
52 Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
53 Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.
55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.
57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.
58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»
59 Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.

San Juan (6,51-59)


Yo me pregunto si se puede hablar más claro sobre la realidad de que es VERDARAMENTE el cuerpo y sangre del Señor lo que comulgamos y está unido todo a la promesa de la resurrección el último día. Yo no puedo dudar, de verdad, que lo que dijo en la última cena sea cierto: sería ignorar "palabras de vida eterna" Jn.(6, 68)

17 junio, 2006

El hábito, ¿hace al monje? (2ª parte)

Este iba a ser un comentario a un comentario de otra entrada homónima, pero como ha ido aumentando tanto el número de opiniones, preferí ponerlo como un post aparte, una continuación.
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Creo que se hablado mucho ya de el tema, pero quisiera redondear con un par de cosas:

1º) Si la jerarquía de la Iglesia pide en todos los tonos que se usen los distintivos -bien visibles- del estado religioso, salvo caso de persecusiones, pienso yo, para no suicidarse al usarlos, ¿por qué entonces desobedecer? "Se podrán equivocar mandándote, pero no te vas a equivocar obedeciendo" me dijeron una vez. ¿No saben que Dios tiene caminos que desconocemos para llegar a cada alma, pero tenemos autoridades constituídas por Él y bien conocidas?

2ª) Esto es un testimonio que me pasó a mí y que esperaba contar -quizás lo haga, con foto y todo- de lo que le dijo don Mario, el anciano jardinero, ex-minero y ex-boxeador amateur, para que se hagan una idea del personaje, a mi hijo cuando se fue a Roma a doctorarse en teología con miras a la ordenación sacerdotal dentro de unos tres años más.
Le dijo textualmente: "Y Ud., joven, ya sabe, cuando vuelva, vístase con sus ropas, Ud. sabe, ¡que se note!" y con elocuentes gestos hacía como alzacuello y sotana. Ese día le tomé esta foto.

Este es don Mario el jardinero octogenario


Sí, hay gente sencilla y se le hablará en sencilo; y hay gente culta que se le debe hablar hasta con tecnicismos si los comprenden, pero si a unos y otros no se les habla con el lenguaje de la caridad no comprenderán como se espera la Buena Nueva, pero tengo bien experimentado y visto que si los religiosos regulares o seculares no se muestran como tales ni pobres ni ricos se beneficiarán con los poderes conferidos con la ordenación o sus votos en el caso de las religiosas.

Alguien los comparaba a un taxi que busca pasajeros sin tener distintivo alguno, ni colores ni bandera, ni nada. Lo que sigue es pensar si les interesa usar su ministerio a estos hermanos que necesitamos tanto. Actúan sólo por presencia a veces, como ha contado la Hermana Josefina en algunos de sus posts.

En el caso de una liturgia al hilo del humor o percepción del celebrante, bueno....es lo mismo, habrá frutos que él desconoce con el sólo holocausto de sus preferencias en aras de la obediencia en "un detalle" que a veces podrá ser como que no consagre por el descuido de las formas canónicas, puede que con la mejor intención, no lo dudaré ahora, pero por algo la Iglesia tiene sus ritos y la liturgia bien hecha eleva, y los pobres aman y necesitan un culto también bello. Viven por lo general inmersos en el feísmo, por eso yo les deseo de todo corazón que al menos disfruten de una liturgia hermosa en un sitio digno y si es posible ¡bellísimo!; quizás sea lo único que posean que no tenga el sello de la improvisación, la pobretería y la fealdad.


Este taxi anuncia que le intetresan los pasajeros.


12 junio, 2006

¿Sería posible hoy ésto?

Por ahí a fines de los años cincuenta estuvo de moda, pero ¡muy arriba y por mucho tiempo! esta canción interpretada por el cantante Enrique Guzmán, nacido en Venezuela y mexicano por adpoción. Hizo esta versión en castellano de una en inglés que no he sabido nunca quién la cantanba _lo siento, era muuuuuyyyy chica, mal pensados_ pero también tuvo un éxito extraordinario.

Lean la letra, ¿sería posible hoy poner así de claro el tema y que fuera un exitazo?


Cien libras de barro

Con sólo barro lo formó,
fue su creación, perfecta,
con sus dos manos modeló,
le dio la forma correcta.

Y así fue que la creación,
llegó a su culminación,
ha creado a un hombre,
y de, compañera una mujer,
oh, oh, oh, una mujer.

Con sólo barro los formó,
oh, el gran, maestro,
de perfección su obra plasmó,
volvió su amor, en nuestro.

De noche agradeceré,
y de día también lo haré,
fue grandioso que con
sólo barro los formó,
oh, oh, oh,oh, oh, oh.

A aquel barro la vida,
el alma, el amor les dio,
un mundo entero les construyó,
no hay temor, que pasará,
sé que él por mí vendrá.

Y así fue que la creación,
llegó a su culminación,
ha creado a un hombre,
y de compañera una mujer,
oh, oh, oh, una mujer.

Déjenme decirles, decirles qué pasó,
ha creado, ha creado una mujer,
ah, ah, ah, ah, ah, ah
sólo barro utilizó,.....

Enrique Guzmán

08 junio, 2006

Cuando llega la cruz

Los cristianos hablamos y traemos a colación muy seguido la cruz, pero en general, en el mejor de los casos, la vemos como algo ¡muy lejano! o bien como algo muy grande, aplastante, que no seremos capaces de tomar ni con la punta de los dedos. En lo que creo que coincidimos todos es en que no nos gusta nada. Simplemente llega cuando menos pensamos y del modo más oscuro a veces, y que es cruz lo que nos encontramos de improviso, ES; pero... ¿es la cruz de Cristo? o, mejor planteado: ¿Cómo transformar la cruz que a todos nos toca en la cruz de Cristo?
Cristo en la cruz del Greco


No tengo experiencia de grandes cruces en mi vida, pero si lo pienso con calma, sí las he tenido directa o indirectamente, pero a la larga, las he aceptado o han pasado _todo pasa en la vida_ y lo que quiero meditar hoy es un poco eso tan misterioso de que la cruz lo es mientras estamos ahí, pero cuando pasan ya casi no nos parece que hubiésemos sufrido tanto en algunas épocas, clavados sin poder hacer más de lo posible en las circunstancias de cada cual, esperando los acontecimientos como expectadores, no como actores, aunque a veces seamos los causantes de nuestros dolores nosotros mismos, pero igualmente, si nos hacen sufrir es cruz, como la del buen ladrón que por robar se la dieron, no como la de nuestro Jesús que la tomó sobre sí por los pecados del mundo entero, siendo inocente.

Estoy posteando desde esta pregunta clave: ¿Cómo hacer de mi pequeña cruz una cruz redentora, parecida a la del Señor?

He experimentado muy bien que cuando la aceptamos como venida de sus manos y como un Padre que sabe qué es lo mejor para sus hijos, es más liviana. Claro, desde afuera puede parecer nada comparada con los sufrimientos de otros, pero es la cruz que Dios tiene preparada para mí, para cada uno, especial y a la medida de la gracias que nos da junto con ella para vivirla santamente , que, dice San Pablo haber oído al Señor decirle que le bastaba con ella y por algo será, también para nostros aquí y ahora.

No interroguemos mucho al Altísimo con una lista de ¿por qué, Señor, por qué? sino el ¿PARA QUÉ? que es lo que nos hará darle el sentido a eso que nos hace sufrir.

He comprobado que hay que vivir cada acontecimiento, siguiendo con las enseñanzas de San Francisco de Sales, entregados como hijos en los brazos de su padre, sin pataleos inútiles, sin pedir nada ni rechazar nada de lo que Dios nos manda; así, cuando miremos para atrás veremos con nitidez que Él ha estado al timón y en nuestra compañía en cada ocasión en que hemos pasado desde un simple mal rato hasta que no nos desclavó de nuestra cruz hasta la muerte.

01 junio, 2006

El hábito ¿hace al monje?

Debí ir a una sesión larga de dentista y me citó esta vez en el centro de Santiago de Chile adonde no suelo ir, pero es bello, interesante y cargado de historia y _como ya eran las doce_ pasé a Misa a la iglesia de los agustinos que está recién reparada y restaurada en plena calle Estado . Siempre me es grato pasar a alguna misa en lugares que no frecuento: me universaliza mi Iglesia y se acaba la rutina indeseable pero posible hasta para lo más santo.


Iglesia de San Agustín, Santiago de Chile


Bueno, cuando me puse el la fila para comulgar y vi venir por detrás un sacerdote ¡viejito-viejito! arrastrando sus pies y con una enfermera al lado que lo ayudaba a levantarse y caminar. Él, metido en lo suyo, piadosamente, humilde y rodeado de una atmósfera que daban ganas de tomarle las manos y besárselas.

¿Cuántas veces habrán consagrado las especies de pan y vino trayendo al propio Dios hasta nosotros por medio de su ministerio sacerdotal?
¿Cuántos bautismos habrá dado?
¿Cuántas señales de la cruz perdonando, o bendiciéndo?
¿Cuántos golpes pidiendo perdón por sus propias faltas: _por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa_ ?

En fin, me ha hecho pensar mucho como hace tiempo lo vengo rumiando, pues sacerdotes así, gastados dándole al Señor su vida entera, prestándole sus palabras, sus pies, sus manos no salen en los diarios, ¡nadie habla de ellos! pero de vez en cuando uno queda conmovida por tener la suerte de encontrarlos cuando no lo espera.

¿Que cómo supe que era sacerdote? Muy sencillo: andaba vestido como tal, no había confusión posible, tenía su sotana vieja y algo corta, y una usada estola de seda _pasada de moda_ colocada en el cuello proclamaban de lejos su condición. Realmente daba gusto verlo tan bien en su traje, con la dignidad de su ministerio y no le interesaba esconderlo, cualquiera por la calle podría pararlo y pedirle servicios tan exclusivos como confortar un enfermo, una confesión apresurada para no perder alguna gracia del momento, una medallita, un consuelo que sólo personas elegidas y fieles pueden dar.

Yo sé que hay muchos religiosos, hombres y mujeres, que con buena intención, pero bastante equivocados a mi juicio, evitan demostrar su estado de consagrados y es lamentable que lo crean así. El pueblo fiel del que formo parte necesitamos ver la presencia de esas personas que, aunque fallen como nosotros, dan testimonio con su vida que Dios pide cosas especiales dentro de los bautizados a algunos que ha "llamado por su nombre" y les ha dicho uno por uno "tu eres mío" y ellos han respondido siendo generosos y diciendo que sí.

Lo más difícil ya está hecho: ¡FIAT! ¿por qué luego se disimula, aunque sea por alguna "buena razón", de que Cristo que los llamó a servir a sus hermanos? Y, ¿cómo se nos va a servir si lo ignoramos?

¡Por favor, hermanos consagrados, nos hace tanta falta verlos en representación de Dios por nuestras calles y caminos! ¡Muéstrense! las personas estamos ansiosas de no sentirnos solos en esta hora oscura en que cualquiera blasfema, opina o insulta ante muchos malos ejemplos, y los buenos no están disponibles por pasar como cualquiera de nosotros y tenemos necesidad de que sean diferentes....siendo iguales.