Nuestro amigo sacerdote, ayer párroco y hoy misionero en Angola, llegó de improviso a visitarnos en el litoral como acostumbraba a hacer cuando estaba entre nosotros en el pueblo.
Por este motivo, nos invitó a una Misa que celebraría con las personas de su ex-parroquia con quienes mantiene inalterados vínculos, y, no era cosa de citar al templo, sino que los fue a buscar donde se encontraban, en la playa, haciendo sus modestos campamentos en un lugar privilegiado.
Fue una Misa muy especial -¡hasta con un émulo de Maradona ahí!- todos hincados en la arena, sentados en ella o en improvisados asientos para los mayores. Linda experiencia.
Nuestro sacerdote amigo, don Luis, es buen conversador y motivador sin igual, nos contó de las almas a su cargo y las hazañas anónimas para rotarse entre las ¡setenta y dos capillas! a su cargo en medio de las riñas tribales, miseria, campos minados, corrupción y abandono.

Hacia la Misa
Hazañas tanto del sacerdote como de los fieles para los cuales su única Misa cada ocho meses en promedio es una fiesta de acción de gracias con cantos, danzas y solemnidad que duran cuatro horas, como mínimo, y para participar han caminado por horas e inclusive llegan el día anterior para no viajar de noche.Por este motivo, nos invitó a una Misa que celebraría con las personas de su ex-parroquia con quienes mantiene inalterados vínculos, y, no era cosa de citar al templo, sino que los fue a buscar donde se encontraban, en la playa, haciendo sus modestos campamentos en un lugar privilegiado.
Fue una Misa muy especial -¡hasta con un émulo de Maradona ahí!- todos hincados en la arena, sentados en ella o en improvisados asientos para los mayores. Linda experiencia.
Nuestro sacerdote amigo, don Luis, es buen conversador y motivador sin igual, nos contó de las almas a su cargo y las hazañas anónimas para rotarse entre las ¡setenta y dos capillas! a su cargo en medio de las riñas tribales, miseria, campos minados, corrupción y abandono.

Claro, se socializa, se comparte con todo lo que conlleva, pero el respeto y la valoración del sacrificio de Cristo es lo que le da motivo a esa movilización.
Qué gusto saber que tengo hermanos de ébano que asisten al gran sacramento mientras aún duermo....luego lo hago yo, y desde ahora pensaré más en ellos y los que exponen sus vidas, comodidades y todo lo que poseen para ayudarlos a conocer a Cristo, de llevarles la Buena Noticia.




